''Vásquez
recetaba a pacientes con medicinas de
prescripción sin tener el título de psiquiatra..''
''lo
señalan como estafador,
y por suplantación de identidad..''
El principal testigo
del Ministerio Público venezolano en el caso de la muerte del fiscal
Danilo Anderson forjó una serie de documentos que lo presentan como miembro
del FBI, escritor de autoayuda, campeón mundial de karate, psiquiatra, médico
forense y profesor de inglés. Sin embargo, ninguno de estos datos
proporcionados por el declarante son ciertos. Un error tras otro en la hoja de
vida de Geovanny Vásquez
Cualquiera
que tuviera acceso al resumen curricular de Geovanny José Vásquez de Armas
pensaría que se encuentra frente a un portento intelectual. Pero luego de
echar una segunda mirada a la información ofrecida, empiezan a surgir gazapos,
equivocaciones y hasta errores ortográficos de los más obvios, lo cual
demuestra que algo anda mal.
La Fiscalía General de la Nación en Colombia elaboró un informe
pormenorizado sobre cuáles son los errores en los que incurre Vásquez, y los
utiliza como prueba para reforzar el caso que lo señala como estafador y
embaucador; y que incluso lo envío a la cárcel por suplantación de
identidad, después de que se le encontrara en flagrancia mientras recetaba a
un paciente con medicinas de prescripción, sin tener el título de psiquiatra.
Todas las facetas
De acuerdo con el documento de la Fiscalía colombiana, Vásquez tiene
contacto por primera vez con los cuerpos de seguridad de su país en el año
2000, a través del médico forense Guillermo Velandia, patólogo de Riohacha,
quien lo presenta al director seccional del Cuerpo Técnico de Investigaciones
de la Fiscalía, Carlos Restrepo. Éste, confiado en la documentación que
presenta y ante el poder de convencimiento de Vásquez, lo contrata como
instructor colaborador extraoficial del curso de policía judicial.
Entre las credenciales de las que hacía gala el actual
testigo
clave en el caso Danilo Anderson, se contaban la de instructor de artes
marciales, al punto de haber sido tres veces campeón mundial de karate,
agente del FBI y psiquiatra.
Aseguraba que era oriundo de Estados Unidos, pero que nació en Puerto Rico y
que por eso hablaba correctamente el español.
También contaba a todo el que quisiera oírle que tenía familia en
Venezuela, y que había dictado cursos en la Fiscalía y el Departamento
Administrativo de Seguridad colombiano.
En este primer episodio del que se tiene registro público, Vásquez se
preciaba de tener una importante influencia en el FBI, y por eso podía enviar
a cinco alumnos del curso policial para que se entrenaran especialmente en el
organismo de investigaciones estadounidense.
Sin embargo, los expertos comienzan a notar luego una serie inconsistencias en
su comportamiento, y deciden realizar pesquisas sobre la identidad del
personaje. Los resultados de las averiguaciones, en caso de un guión
cinematográfico, pudieran parecer simpáticos. Pero en las circunstancias
actuales son expresiones de un estafador atrevido.
Hombre sin límites
Analizar palabra por palabra el currículo de Geovanny Vásquez es un
ejercicio de gramática y rigurosidad, y una ocasión para cotejar todos los
datos que ha aportado sobre sí mismo.
Para ingresar como instructor al cuerpo policial colombiano se eliminó su
segundo apellido, De Armas, y cometió la primera equivocación al decir que
había nacido en Maracaibo, Venezuela, y proporcionar como lugar de residencia
una dirección en Maracay, estado Aragua.
En el renglón de educación indica que empezó a estudiar secundaria a los
nueve años de edad en el colegio Fe y Alegría en Venezuela. Luego, en la
misma línea, escribe: “Diversificado:
Colegio Fe y Alegría, Provo High School, Utha, EE UU”. Allí, en vez de
graduarse con el título de bachiller, supuestamente obtuvo uno de
“Bachiller en Ciencias Internacional (sic) ”.
De acuerdo con su hoja de vida, a los 15 años de edad ingresó en una de las
más prestigiosas universidades estadounidenses en Medicina. Sin embargo, hay
una serie de detalles que vale la pena destacar. El nombre del recinto académico
está mal escrito; y, aunque pudiera ser un descuido, luego se repite y
empeora. Indica que obtiene el título de la “Jhons Hopkins University
‘Medicine School’, Washington, D.C”. En realidad, el nombre es Johns
Hopkins University.
Se supone que en cinco años obtiene la credencial en “Medicine”, que es
un término bastante vago y no apegado al protocolo requerido en estos casos.
En 1988 —a los 19 años de edad— asegura que comienza el posgrado, que
habría terminado en 1991.
Esta vez coloca que es de la Johons Hopkins.
Más adelante repite ese nombre y asegura que el título que obtiene en 1995
es de “psiquiatría forense”.
En la página web de esa casa de estudios especifican que no cualquiera
ingresa, que las clases sólo están destinadas a quienes “tienen unas
extraordinarias credenciales académicas (...) La Johns Hopkins está asociada
en todo el mundo con una excelencia científica y clínica sin precedentes”.
En lo que se refiere a la experiencia laboral, se supone que Vásquez
estudiaba y trabajaba al mismo tiempo. En su currículo dice que trabajó en
el área de “crímenes violentos del Instituto de Comportamiento Humano del
Federal Buerve of Investigation”.
Pero hay un pequeño detalle, en realidad se escribe Bureau of Investigations.
Cabe destacar que las cualidades intelectuales que ostentaba Vásquez se
sumaban a la ya abultada lista de sus facetas de escritor y deportista. Con
respecto al primer punto, habría sido el autor de varios libros, entre ellos
Maltrato intrafamiliar ; Infidelidad: Pecado o virtud ; Sentimientos: Disculpa
o realidad ; y Un amor que sirva o un adiós que libere (Pautas para una buena
pareja) .
Su desempeño como karateca también es impresionante. A los cuatro años habría
obtenido el cinturón negro de Karate-Do Sato. Luego, mientras estudia en la
Johns Hopkins y trabajaba en el FBI, se coronó tres veces campeón mundial en
artes marciales, pero no especifica en qué disciplina. Además, deletrea mal
Taekwondo, al escribir Tae-KwoDo; y asegura que luchó en Thanlandia, en un
intento por escribir Tailandia.
Fotocopia de carnet
No es difícil imaginar que se escape algún error durante una transcripción,
pero esa posibilidad es más lejana cuando se trata de un carnet de
identificación, que se supone que es un formato estándar al cual sólo se le
cambia el nombre y nacionalidad de quien lo lleva.
En el documento que presenta como supuesto integrante del FBI, se lee
“Federeal Burue Investigation”, cuando en realidad es Federal Bureau of
Investigations.
Luego señala que es una Work Car, que literalmente se traduce como carro
trabajador, y que pretendería significar en español tarjeta de trabajo.
El expediente del Ministerio Público colombiano abunda en las inconsistencias.
Vásquez pone “second name” para referirse al apellido, pero en inglés la
manera correcta es last name.
Coloca, además, “date birthy” —fecha de nacimiento— cuando en inglés
se escribe date of birth y se identifica como psiquiatry forensic (psiquiatra
forense). Sin embargo, estas dos ramas de la Medicina son disciplinas
distintas.
En el reverso del carnet es posible leer: “Place birthy (lugar de nacimiento):
Venezuela”, cuando se escribe place of birth. Finalmente escribe:
“Nacionalyty:
venezolano”, lo cual es erróneo. En el caso de la nacionalidad es
nationality, y resulta inapropiado mezclar español e inglés.
Las recomendaciones Son varias las cartas de referencia que presenta Vásquez.
Una de ellas provendría de la Policía Nacional del país vecino, pero se
equivoca en el e n c a b e z a d o .
Peor aún, luego firma la carta de recomendación con el nombre de Fernando
Santa Cruz Londoño.
Pero según se establece en el expediente elaborado por los investigadores
judiciales del país vecino, este es un “reconocido narcotraficante juzgado
por la justicia de Colombia”.
En otra comunicación, que sería una constancia del Ministerio Público,
“la persona que aparece firmando no pertenece a la institución, el rango st
que se le atribuye no existe dentro de la jerarquía de la Fiscalía y
definitivamente no existe en el Cuerpo Técnico de Investigación. Es un rango
utilizado por la Policía Nacional y por el Ejército Nacional exclusivamente
para los oficiales de carrera”.
Asimismo, proporciona un documento de una compañía conocida con el nombre de
Drumong INC Corporation, que al traducirse sería Corporación de Industrias
Drumong. Allí comete errores en la designación del cargo del supuesto jefe,
al escribir “Heatth Center Chief” (jefe del centro de salud), pero la
forma correcta es Health Center Chief.
Escribe también una frase que ni en inglés ni en español tiene sentido. La
traducción sería algo así como “Psiquiatra.
En la planta corporativa. De los países extranjeros y todo tuyo.
Funcionario. Americano”.
Seguido esto por su rúbrica.
Para finalizar, resulta aún más evidente la incongruencia cuando toda la
carta está escrita en inglés; y, bajo la firma del presunto director de la
empresa, se lee en español “presidente”, cuando en realidad debería
decir president.
Paso por la psiquiatría
El número de cédula que presenta el 12 de agosto de 2003 el ahora
testigo
del caso Anderson (10.575.952) es de un venezolano llamado Jovany José Vázquez.
También tenía en su poder un talonario de récipes de la clínica Milenio,
ubicada en la calle 8, Nº 8-83, en Fundación, Magdalena, donde actuaba como
médico psiquiatra contratado.
Firma y coloca un registro médico —2981—, que después de ser verificado
entre las autoridades pertinentes se constató que no existe. El 29 de julio
de ese año atendió a la señora Ana Margarita Fernández, a quien le recetó
una serie de medicamentos, entre ellos Rivotril, que es un sedante. Según el
expediente, este es un “hecho grave que pone en riesgo la vida de personas
como esta que no conocen la procedencia y carencia de estudios de Medicina y
Psiquiatría de quien los receta”.
En otro informe de la Fiscalía, procedente de Barranquilla, se establece que
las autoridades que recibieron la denuncia sobre la suplantación de identidad
de Vásquez se dirigieron hasta el centro médico. Allí entrevistaron al dueño,
Reynaldo de la Valle, quien aseguró que lo había contratado porque el
aspirante al cargo le aseguró que no tenía la documentación en regla,
porque había estudiado en Venezuela, y esperaba que los papeles le llegaran
pronto.
Y como para no perder oportunidad, Vásquez también se ofreció como profesor
de inglés en el Colegio Sagrado Corazón, donde lo aceptaron. De acuerdo con
lo que consta en los documentos, sus alumnos y compañeros profesores guardan
buenos recuerdos de su proceder.
En cualquier caso, este despilfarro de imaginación forma parte del pasado
reciente de Geovanny José Vásquez, quien actualmente funge como
testigo
principal, promovido por el Ministerio Público venezolano, para dar información
sobre la manera en la que presuntamente se organizó la muerte del fiscal
Danilo Anderson el 18 de noviembre de 2004.
Por LAURA WEFFER CIFUENTES
El Nacional