Febrero 9, 2005
RUNRUNES
Nelson Bocaranda
 
IRAN: Sin duda el mas delicado y peligroso tema en estos siete años de poder -¿sin gobierno?- con el que se enfrenta Chávez. Ni las intervenciones de gobiernos amigos -¿Brasil y Argentina?- que votaron contra Irán sirvieron. En Viena comentaron que la botada del agregado naval estadounidense estaba relacionada con el caso pues la información que habría salido al Norte era precisamente sobre los yacimientos de uranio en Venezuela controlados por cubanos e iraníes. Relacionaban también la expulsión de las Nuevas Tribus de esa zona con el mismo asunto. No quieren testigos. Desde el Amazonas hasta el Orinoco hay exploración. En La Paz el rumor era otro. Los bolivianos dicen que la sacada del militar gringo de Caracas obedece a la rabieta que agarró Chávez cuando supo que Evo Morales había conversado por más de media hora con George Bush. Después de que Hugo y Evo hablaron fue que el presidente venezolano denunció al militar que tenía más de tres meses en el norte…
 
JENNY: El 18 de marzo del año pasado fue denunciada al aire en VTV a través de “La Hojilla” por ser enemiga de los trabajadores revolucionarios de la embajada; haber botado a 8 de los 14 empleados locales; manejar la embajada a su antojo; tener la firma del embajador en un sello y hacer y deshacer con las cuentas bancarias y las órdenes al personal y firmar contrataciones de nuevos empleados sin la autorización de la cancillería. Hoy es la heroína sacada del Imperio que dijo en la recepción de apoyo frente a la Casa Amarilla “yo no soy nueva en estas líderes pues soy revolucionaria desde hace años”. Lo cierto es que la retaliación estadounidense pudo afectar más que a ningún otro al embajador Bernardo Álvarez. “Lo hacen porque saben que eres mi mano derecha. Nos dispararon un misil a nuestra columna vertebral. Tu eres revolucionaria y vas a seguir luchando” dijo entre sollozos ante el personal diplomático el viernes por la tarde. La funcionaria era su “kommisaria" política. Se lo pasaba en la Sección de Intereses Cubanos ubicada la embajada de Suiza y los cubanos eran su círculo de íntimos amigos. Acababa de alquilar un apartamento para llevarse a su hijo, nuera y nieto que llegaban para” vivir en la dura capital del imperio”. Mientras Álvarez andaba de negocios petroleros (¿de Venezuela?) en Houston y en otros asuntos por Nueva York era ella quien controlaba la embajada. Su salario oficial era excedido por un aporte de la partida secreta controlada por ella y su jefe. A pesar de su mal inglés era el puente para contactar y financiar a los grupos anti-Bush, los círculos bolivarianos y las organizaciones de izquierda universitaria y de afroamericanos que viven metidas en Venezuela. Sus desplazamientos eran conocidos y por eso, en vez de reciprocar la medida venezolana con un militar de los 65 que hay en Estados Unidos, apuntaron a la funcionaria. Del personal en la delegación solo dos están tristes. El resto, mas de 40, celebra su salida. Hablando de Washington la directiva de Citgo –y el propio embajador Álvarez- consideró como un error presidencial la amenaza de cerrar las refinerías en suelo americano. Echa por tierra los más de $ 60 millones invertidos en los juegos políticos que le exige Caracas para molestar a Bush y su gobierno regalando combustible en sitios muy específicos…