23 de noviembre del 2003
Testimonio inédito de capitán venezolano
Comando que retuvo a Hugo Chávez se refugia en Lima
LAS HORAS QUE CHÁVEZ estuvo recluido, el capitán Gebauer notó a un hombre "inseguro, dubitativo, temeroso, preocupado, lloroso".
 


 


El capitán venezolano Otto Gebauer, quien mantuvo retenido por 72 horas al presidente Hugo Chávez en la isla de La Orchila, durante la revuelta popular del 11 de abril del 2002, narró por primera vez detalles íntimos sucedidos durante el cautiverio del mandatario. Según Gebauer, Chávez lloró, se arrodilló y suplicó por su vida.
Escriben Luis Eduardo Cisneros y Enrique Flor / agenciaperu.com
El capitán Otto Gebauer, comando de Inteligencia Militar que retuvo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, durante la revuelta popular del 11 de abril del 2002, se encuentra en Lima desde hace dos meses.
Desde el exilio, Gebauer, integrante del batallón Caracas, relató a agenciaperu.com detalles de las 72 horas en las que este comando custodió al presidente. Este capitán, buscado por haber mantenido en cautiverio al mandatario, aseguró que no puede regresar a su país por ser un perseguido del régimen de Chávez.
LA HISTORIA DEL CAUTIVERIO
El 12 de abril, un día después del intento golpista, el capitán Otto Gebauer fue despertado por una llamada telefónica. Sus superiores le ordenaron presentarse de inmediato en el local de la Policía Militar para cumplir una misión secreta que se trataba, en pocas palabras, de “custodiar y brindarle la seguridad física al comandante Chávez”.
En ese momento, Hugo Chávez se encontraba retenido en un cuarto del Regimiento Policial Militar de Caracas, a la espera de ser juzgado. Gebauer asegura que encontró al presidente “en shorts y una franela”.
Sin embargo, lo que más llamó la atención del militar no fue la vestimenta de Chávez, sino su semblante. “Tenía la cara desorbitada, demacrada, los ojos no se le veían, estaba llorando para ese momento”.
“Se le veía en la cara la profunda preocupación. Realmente es algo indescriptible. Uno estaba acostumbrado a esa persona que la ve hablando con aquella seguridad y, allí, de repente, encontré a un hombre inseguro, dubitativo, temeroso, preocupado, lloroso, y se le veía la profunda preocupación en su cara”.
EL LLANTO DE CHÁVEZ
Esa misma noche, y en medio de una crisis que iba en aumento en todo el país, al capitán Gebauer le llegó la orden “del coronel Bahomonde, donde me dice capitán, notifíquele al comandante Chávez que lo vamos a trasladar. Dígale que tenemos cinco minutos para salir de aquí”.
Gebauer apuró el paso y llegó al cuarto de Chávez para comunicarle la decisión. En ese momento, el comandante se quebró.
“Él [Chávez] sacó un cristo azul grande, me lo enseñó y me preguntó ¿capitán, usted sabe por qué Cristo murió en la cruz? Yo lo quedé viendo y le respondí: no mi comandante, yo no sé por qué murió Cristo en la cruz. Y él me dijo: Cristo murió en la cruz porque peleó con los ricos por defender a los pobres”, relató el militar.
Otto Gebauer alistó las pertenencias de Chávez para el traslado. Mientras el tiempo se cumplía, la desesperación de Chávez se acrecentaba. Al parecer, el mandatario pensó que estaba viviendo sus últimas horas.
En ese momento, según Gebauer, Chávez se arrodilló ante él y lo cogió del pantalón. “Yo sólo volteé y le dije: ¡mi comandante por favor!”, relata el comando venezolano.
Según Gebauer, Chávez le suplicó por su vida. “Él [Chávez] me dijo: ‘¡capitán, ustedes, los que me van a matar, deben recordar que yo soy un teniente general del Ejército, soy presidente de la República!’ Yo le respondí que nadie iba a matarlo. Su cara era de súplica, de aquella actitud que no es propia de un militar. Luego se levantó, se sentó en la cama, bajó la cabeza y agregó: ‘lo que quieren es matarme’”.
“Yo le digo: ‘mire mi comandante, por favor no se me arrodille que yo no estoy acostumbrado a este tipo de eventos, pues levántese que nadie lo va a matar, la actitud de nosotros es resguardar su integridad física. Levántese que yo no estoy acostumbrado a esto, levántese’”, señaló Gebauer.
Esa noche, Hugo Chávez durmió en la Base de Turismo.
LOS DOS CHÁVEZ
GEBAUER Y MARTÍNEZ en Lima, siempre tienen presente volver a Venezuela.
Al día siguiente, el presidente cautivo fue trasladado a La Orchilla, una lujosa isla del Caribe. Sin embargo, Gebauer se llevó una gran sorpresa cuando, desde Caracas, les avisaron que el comandante Hugo Chávez Frías era nuevamente el presidente de la República.
A partir de ese momento, las cosas cambiaron abruptamente.
“Cuando regresamos, el grupo de comandos de Marina que lo custodiaban estaban en contra de nosotros. Nosotros nos habíamos convertido en los malos, en los golpistas”, indicó Gebauer.
Fue entonces que el militar del Ejército encargado de la protección de Chávez durante el cautiverio se acercó al Presidente y le dijo: “‘mi comandante permiso para hablar con usted’. Entonces él me dice una mala palabra, me dice: ‘capitán que coño quiere’”.
“Es sorprendente la actitud de Chávez, los dos Chávez que yo conocí: el Chávez del regimiento policial militar, con cara de sumiso, arrepentido, llorando, suplicando, pidiendo perdón, donde trataba a uno de hijo y lo trataba a uno con cariño con aquella cosa, era sorprendente, en algún momento yo llegué a pensar pobrecito este hombre (…). Al Chávez que conocí después de que era presidente, déspota, gritaba, veía a uno como si uno fuera una basura prácticamente, pero claro nosotros como militares estamos acostumbrados a un tipo de trato muy fuerte y a mi eso particularmente en ningún momento me altero”, repasó Gebauer.
EL REFUGIO
Al poco tiempo de estos sucesos devino la entrega de los militares, hecho en el que medió la Cruz Roja. Sin embargo, con el tiempo, Otto Gebauer y varios de sus compañeros decidieron abandonar su país al percatarse de que sus vidas corrían peligro.
El 29 de abril del 2003, cuando Chávez mandó a cercar todas las embajadas de Caracas para prevenir la huída, Gebauer, junto a otro oficial de inteligencia militar, se asilaron en la única embajada que prodigiosamente no había sido rodeada: la de Uruguay.
Luego viajaron a Montevideo, donde reciben la noticia de que no iban a recibir asilo, sino “refugio”.
Según Gebauer, en esta ciudad, una gran cantidad de chavistas presionaron al gobierno uruguayo, al acusar a los militares de “golpistas”. Por ello es que este capitán decidió abandonar Montevideo. “Hicimos un pequeño periplo allí, Argentina, Chile hasta que caímos en Perú”, relató.
Pese a estos recorridos, Otto Gebauer aseguró ser conciente de que su objetivo final es Venezuela “porque tenemos que salir de esta pesadilla que esta padeciendo Venezuela y es triste lo que estamos viviendo”.
“Cuando la situación lo amerite, allí estaremos nosotros al lado del pueblo, luchando por el pueblo, porque la mayor desgracia de nosotros los venezolanos es que tenemos un presidente que nació estúpido y que no quiso aprender y nos tiene sumergidos en este desastre y en este caos que prácticamente a lo que nos quiere llevar es a una guerra civil y no lo va a lograr. Los principios y los valores democráticos van a estar por encima de todo, y ese amor a la libertad, a la paz que tiene el venezolano y que le es característico va a salir a flote y va a acabar con este grupo de delincuentes que es algo reducido y que no son mayoría”, finalizó.