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Comando
que retuvo a Hugo
Chávez se refugia en Lima
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| LAS
HORAS QUE CHÁVEZ estuvo recluido, el capitán Gebauer notó
a un hombre "inseguro, dubitativo, temeroso,
preocupado, lloroso". |
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El capitán
venezolano Otto Gebauer, quien mantuvo retenido por 72 horas al
presidente Hugo
Chávez en la isla de La Orchila, durante la revuelta
popular del 11 de abril del 2002, narró por primera vez
detalles íntimos sucedidos durante el cautiverio del mandatario.
Según Gebauer, Chávez lloró, se arrodilló y suplicó por su
vida.
El capitán
Otto Gebauer, comando de Inteligencia Militar que retuvo al
presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, durante la revuelta popular del 11 de abril del
2002, se encuentra en Lima desde hace dos meses.
Desde el
exilio, Gebauer, integrante del batallón Caracas,
relató a agenciaperu.com
detalles de las 72 horas en las que este comando custodió al
presidente. Este capitán, buscado por haber mantenido en
cautiverio al mandatario, aseguró que no puede regresar a su país
por ser un perseguido del régimen de Chávez.
LA
HISTORIA DEL CAUTIVERIO
El 12 de
abril, un día después del intento golpista, el capitán Otto
Gebauer fue despertado por una llamada telefónica.
Sus superiores le ordenaron presentarse de inmediato en el local
de la Policía Militar para cumplir una misión secreta que se
trataba, en pocas palabras, de “custodiar y brindarle la
seguridad física al comandante Chávez”.
En ese
momento, Hugo
Chávez se encontraba retenido en un cuarto del
Regimiento Policial Militar de Caracas, a la espera de ser
juzgado. Gebauer asegura que encontró al presidente “en
shorts y una franela”.
Sin embargo,
lo que más llamó la atención del militar no fue la vestimenta
de Chávez, sino su semblante. “Tenía la cara desorbitada,
demacrada, los ojos no se le veían, estaba llorando para ese
momento”.
“Se le veía
en la cara la profunda preocupación. Realmente es algo
indescriptible. Uno estaba acostumbrado a esa persona que la ve
hablando con aquella seguridad y, allí, de repente, encontré a
un hombre inseguro, dubitativo, temeroso, preocupado, lloroso, y
se le veía la profunda preocupación en su cara”.
Esa misma
noche, y en medio de una crisis que iba en aumento en todo el país,
al capitán Gebauer le llegó la orden “del coronel Bahomonde,
donde me dice capitán, notifíquele al comandante Chávez que
lo vamos a trasladar. Dígale que tenemos cinco minutos para
salir de aquí”.
Gebauer apuró
el
paso y llegó al cuarto de Chávez para comunicarle la
decisión. En ese momento, el comandante se quebró.
“Él [Chávez]
sacó un cristo azul grande, me lo enseñó y me preguntó ¿capitán,
usted sabe por qué Cristo murió en la cruz? Yo lo quedé
viendo y le respondí: no mi comandante, yo no sé por qué murió
Cristo en la cruz. Y él me dijo: Cristo murió en la cruz
porque peleó con los ricos por defender a los pobres”, relató
el militar.
Otto Gebauer
alistó las pertenencias de Chávez para el traslado. Mientras
el tiempo se cumplía, la desesperación de Chávez se
acrecentaba. Al parecer, el mandatario pensó que estaba
viviendo sus últimas horas.
En ese
momento, según Gebauer, Chávez se arrodilló ante él y lo
cogió del pantalón. “Yo sólo volteé y le dije: ¡mi
comandante por favor!”, relata el comando venezolano.
Según
Gebauer, Chávez le suplicó por su vida. “Él [Chávez] me
dijo: ‘¡capitán, ustedes, los que me van a matar, deben
recordar que yo soy un teniente general del Ejército, soy
presidente de la República!’ Yo le respondí que nadie iba a
matarlo. Su cara era de súplica, de aquella actitud que no es
propia de un militar. Luego se levantó, se sentó en la cama,
bajó la
cabeza y agregó: ‘lo que quieren es matarme’”.
“Yo le digo:
‘mire mi comandante, por favor no se me arrodille que yo no
estoy acostumbrado a este tipo de eventos, pues levántese que
nadie lo va a matar, la actitud de nosotros es resguardar su
integridad física. Levántese que yo no estoy acostumbrado a
esto, levántese’”, señaló Gebauer.
Esa noche, Hugo
Chávez durmió en la Base de Turismo.
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| GEBAUER
Y MARTÍNEZ en Lima, siempre tienen presente volver a Venezuela. |
Al día siguiente, el presidente cautivo fue trasladado a
La Orchilla, una lujosa isla del Caribe. Sin
embargo, Gebauer se llevó una gran sorpresa cuando, desde Caracas,
les avisaron que el comandante Hugo
Chávez Frías era nuevamente el presidente de la República.
A partir de
ese momento, las cosas cambiaron abruptamente.
“Cuando
regresamos, el grupo de comandos de Marina que lo custodiaban
estaban en contra de nosotros. Nosotros nos habíamos convertido
en los malos, en los golpistas”, indicó Gebauer.
Fue entonces
que el militar del Ejército encargado de la protección de Chávez
durante el cautiverio se acercó al Presidente y le dijo:
“‘mi comandante permiso para hablar con usted’. Entonces
él me dice una mala palabra, me dice: ‘capitán que coño
quiere’”.
“Es
sorprendente la actitud de Chávez, los dos Chávez que yo conocí:
el Chávez del regimiento policial militar, con cara de sumiso,
arrepentido, llorando, suplicando, pidiendo perdón, donde
trataba a uno de hijo y lo trataba a uno con cariño con aquella
cosa, era sorprendente, en algún momento yo llegué a pensar
pobrecito este hombre (…). Al Chávez que conocí después de
que era presidente, déspota, gritaba, veía a uno como si uno
fuera una basura prácticamente, pero claro nosotros como
militares estamos acostumbrados a un tipo de trato muy fuerte y
a mi eso particularmente en ningún momento me altero”, repasó
Gebauer.
Al poco
tiempo de estos sucesos devino la entrega de los militares,
hecho en el que medió la Cruz Roja. Sin embargo, con el tiempo,
Otto Gebauer y varios de sus compañeros decidieron abandonar su
país al percatarse de que sus vidas corrían peligro.
El 29 de
abril del 2003, cuando Chávez mandó a cercar todas las
embajadas de Caracas para prevenir la huída, Gebauer, junto a
otro oficial de inteligencia militar, se asilaron en la única
embajada que prodigiosamente no había sido rodeada: la de Uruguay.
Luego
viajaron a Montevideo,
donde reciben la noticia de que no iban a recibir asilo, sino
“refugio”.
Según
Gebauer, en esta ciudad, una gran cantidad de chavistas
presionaron al gobierno uruguayo, al acusar a los militares de
“golpistas”. Por ello es que este capitán decidió
abandonar Montevideo.
“Hicimos un pequeño periplo allí, Argentina,
Chile
hasta que caímos en Perú”, relató.
Pese a estos
recorridos, Otto Gebauer aseguró ser conciente de que su
objetivo final es Venezuela
“porque tenemos que salir de esta pesadilla que esta
padeciendo Venezuela
y es triste lo que estamos viviendo”.
“Cuando la
situación lo amerite, allí estaremos nosotros al lado del
pueblo, luchando por el pueblo, porque la mayor desgracia de
nosotros los venezolanos es que tenemos un presidente que nació
estúpido y que no quiso aprender y nos tiene sumergidos en este
desastre y en este caos que prácticamente a lo que nos quiere
llevar es a una guerra civil y no lo va a lograr. Los principios
y los valores democráticos van a estar por encima de todo, y
ese amor a la libertad, a la
paz que tiene el venezolano y que le es característico
va a salir a flote y va a acabar con este grupo de delincuentes
que es algo reducido y que no son mayoría”, finalizó.
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