DESDE
EL PUENTE
ENJUICIADO POR EL REGIMEN
Quizás esta columna no llegue a tiempo para ser publicada en el conocido
espacio semanal. Estoy preso y sometido a juicio penal mediante un
arbitrario y atropellado procedimiento que, en tiempo record, ha servido
para privarme de la libertad personal y colocarme en situación difícil para
la defensa.
El 8 de marzo de este año fui invitado, al programa de opinión Alo ciudadano
dirigido, en el canal de TV Globovisión, por el abogado y periodista
Leopoldo Castillo. El tema fundamental giro en torno al Auto de
Procedimiento dictado por el juez Eloy Velazco, magistrado de la audiencia
nacional de España, relativo al sumario que se instruye sobre las probadas
relaciones, según ese acto judicial, entre la ETA y las FARC de Colombia. En
el expediente hay respaldos documentales y testimoniales suficientes como
soporte al proceso. Adicionalmente el juez señala con nombres y apellidos,
circunstancias de lugar y tiempo que permiten presumir participación y
colaboración de miembros de ETA que viven en
Venezuela y
funcionarios vinculados al alto gobierno. Se trata, entre otras cosas, de
cursos operativos para acciones terroristas e intercambio de tecnologías
para la fabricación de instrumentos adecuados a esos fines.
El juez pidió la colaboración del gobierno venezolano, pero el Sr. Chávez
respondió atacando tanto al presidente español como a la oposición, al juez
Velazco y al ex presidente Aznar, a la corona española, al “imperialismo
Yankee”, al gobierno colombiano y a
todo el mundo.
Mi intervención se limito a criticar severamente esa conducta y a exigir las
explicaciones y cooperación solicitadas por la justicia española y
necesitadas por la opinión pública venezolana. Una vez más señale, que el
terrorismo, el narcotráfico y las
violaciones a los derechos humanos, son temas sometidos a
jurisdicción internacional ocupando atención mundial. Lamentablemente
Venezuela es mencionada, con creciente insistencia, con relación a la
actitud del gobierno, como señalan múltiples informes de distintos países y
organismos multilaterales.
Un par de diputados oficialistas solicitaron a la fiscalía del ministerio
público una investigación en mi contra. Fui citado para ser imputado sin
señalar el delito. Asistí y rechace los cargos. Exigí evacuación de
diligencias y consigne recaudos en dos días hábiles consecutivos. Fui
acusado por “Instigación al odio”, por “Divulgar informaciones falsas” y
finalmente por “Conspiración”. En síntesis, tres delitos con penas que
pueden ir desde tres hasta dieciséis años de prisión, según los casos.
El mismo día se ordeno mi detención. Estoy recluido por opinar, alertar y
criticar al gobierno sobre asuntos que son del dominio público, a los cuales
he dedicado buena parte de mi vida. Así esta Venezuela. Represión, violencia
física e institucional para criminalizar la disidencia, cerrar medios de
comunicación e impedir informaciones contrarias al régimen. Dictadura
abierta. Pero, la cuenta regresiva esta en marcha.
Oswaldo Alvarez Paz
26 DE MARZO DE 2010