Esposa de comisario Marco Hurtado afirma que gobierno busca chivos expiatorios
"Los inocentes están en prisión"

Caracas, mayo 15 (Felipe González Roa).- 16 años y 8 meses de prisión fue la pena impuesta al comisario Marco Hurtado por su presunta participación en los sucesos del 11 de abril del 2002, condena que, según su esposa, María Paz Castillo, es una de las mayores injusticias cometidas en la historia de Venezuela.
Atrás quedan 17 años de servicio a la comunidad portando un uniforme (sin contar los 6 que ha pasado tras las rejas), labor de la que siempre estuvo orgulloso, y de la cual, ni siquiera ahora, se arrepiente de haber desempeñado.
"Mi esposo era fanático de la policía. El es un líder dentro de la policía. Es un hombre con mucho liderazgo, con mística. El que conoce al comisario Marco Hurtado termina admirándolo porque a pesar de los años que lleva preso no ha perdido el don de la palabra. Sabe llegarle al personal", comenta María Paz, quien también formó parte de la Policía Metropolitana, donde antes de jubilarse alcanzó el rango de comisario.
Pero ahora Hurtado, según su esposa, ve con tristeza el destino que se le ha dado a la Policía Metropolitana.
"Dice que es una institución sin valor, sin disciplina, sin dignidad. Se limitan simplemente a cumplir órdenes. Los pocos policías buenos que quedan están esperando su jubilación. La policía anda cabizbaja", acota.
Casados desde hace 16 años, padres de dos hijos de 15 y 13 años, María Paz siempre tiene palabras de admiración para referirse a su esposo, quien es técnico superior de administración policial, egresado del Instituto Universitario de la Policía Metropolitana, con licenciatura en tecnología policial, y decenas de cursos de capacitación y formación.
"El será muy profesional, pero yo sé que él sufre por nosotros", apunta.
María Paz tiene claro que el destino de su esposo es producto de la intolerancia que azota a Venezuela, mismo mal que, según señala, provocó los trágicos sucesos del 11 de abril del 2002.
Junto con Hurtado, la juez 4 de juicio de Aragua, Marjorie Calderón, también dictó condenas contra los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas, así como los efectivos Luis Molina Cerrada, Erasmo Bolívar, Julio Rodríguez, quienes recibieron penas máximas de 30 años.
El cabo primero Arube Pérez Salazar recibió una sentencia de 17 años y 10 meses de prisión, mientras que Ramón Humberto Zapata fue condenado a 3 años de cárcel. Fue liberado luego que la juez considerara que con el tiempo que pasó tras las rejas ya cumplió su pena.
_ Yo tuve oportunidad de leer la dispositiva de la sentencia, y es un fallo completamente arbitrario. A mi esposo lo condenan como facilitador en los homicidios, pero sale absuelto del uso indebido de arma de fuego. ¿Entonces cómo se explica que facilitó las armas?
Considero que la sentencia es injusta, pero lamentablemente nosotros estamos en desventaja, porque desde el presidente de la República, todos los ministros, y la Asamblea Nacional están en contra de los policías.
_ ¿Por qué habría interés de ensañarse contra su esposo, que es un policía profesional que no estaba involucrado en temas políticas?
_ No sabemos a qué se debe el ensañamiento en su contra. Durante sus 17 años de trayectoria dentro de la policía él fue un funcionario honesto, profesional, que siempre estaba de primero en todos los ascensos. Era buen policía.
_ ¿Pero si era tan profesional por qué lo involucraron en esto?
_ El gobierno necesita un chivo expiatorio.
_ ¿Cree que su esposo es una excusa para justificar los sucesos del 11 de abril del 2002?
_ Sí, es una excusa para justificar el 11 de abril. El gobierno sabe que los últimos dos muertos que cayeron ese día fueron los que les imputaron a los policías, pero antes de esos ya se habían registrado muchos fallecidos y heridos.
La masacre de Puente Llaguno fue lo último que ocurrió el 11 de abril. De hecho, ocurrió a las 4 de la tarde. Lo que pasó a partir de la 1 de la tarde el gobierno no lo investigó. Ellos necesitan un chivo expiatorio para lavar su cara ante instancias internacionales. Pero la sentencia no cuajó en el pueblo de Venezuela.
_ ¿Qué le ha dicho su esposo después de conocido el fallo?
_ El dice que espiritualmente se siente tranquilo, porque su familia sabe de su inocencia. Dice que no ha perdido la fe en Dios, y está seguro que no pasará 16 años preso. El se puso a derecho porque no quería ser prófugo de su inocencia.
_ ¿El confía que en alguna instancia se reconocerá su inocencia?
_ Sí.
_ ¿Y usted confía en que eso pasará?
_ Tengo mis dudas. Cuando uno escucha al presidente de la República uno sabe que de antemano le está dando una orden indirecta a los magistrados para que sigan sentenciado.
Pero si no es en Venezuela será ante instancias internacionales, pero se demostrará que no hay pruebas en el expediente que inculpen a los funcionarios policiales.
Las pruebas técnicas dicen que ninguna de las armas llevadas por los policías coinciden con las que le que asesinaron a las víctimas el 11 de abril.
_ ¿Y si no había pruebas de la culpabilidad de los funcionarios, por qué la juez los condenó a prisión?
_ No creo que por dinero o por un cargo una juez haya dictado una sentencia como esta. A veces me imagino que cuando la juez Marjorie Calderón estaba leyendo la sentencia tenía una pistola en la cabeza. No sé de dónde la juez sacó la valentía o el descaro de dictar un fallo como este.
_ ¿Cómo calificas la actuación del Ministerio Público?
_ Arbitraria. Al inicio este caso estaba en manos de los fiscales Danilo Anderson, Turcy Simancas y Sonia Buznego. Antes de que falleciera Anderson él había dicho en televisión que no había pruebas que inculparan a los efectivos. Posterior a su muerte nombran a Haifa Aisami, quien es hermana del ministro del Interior. Cuando iba a terminar el juicio ya Simancas y Buznego habían sido retirados del caso, y designaron a dos fiscales nuevas, que desconocían todo lo que se había alegado en el proceso.
Es irresponsable que dos personas que no presenciaron las audiencias emitan conceptos como ellas lo hicieron.
El abogado Antonio Molina, acusador privado en el juicio, asegura que hubo 300 pruebas que demostraban la culpabilidad de los acusados, pero eso es falso. Todos los que estuvimos en las audiencias sabemos que es mentira.
Todos los testigos que ellos promovieron responsabilizaban a la Policía Metropolitana, pero nunca nombraron a un funcionario en particular. Mucha gente mintió en el juicio.
_ ¿En el caso de su esposo, alguien afirmó que lo vio disparando, o repartiendo armas, o impartiendo órdenes para atacar la marcha?
_ No. Todos los efectivos que acompañaban a mi esposo, o las personas que lo vieron ese día, declararon que no estuvo en Puente Llaguno o en la avenida Baralt, o haciendo uso de su arma de fuego. Mi esposo no aparece ni en una foto o en un vídeo. El sólo llegó hasta un hotel que está cerca del liceo Fermín Toro, porque le ordenaron inspeccionar que no hubiera personas en la azotea.
De acuerdo con su declaración, al mediodía él salió de la Brigada Motorizada hasta El Calvario para custodiar el parque de armas. Luego bajó hasta el hotel, regresó a El Calvario, y volvió a la Brigada Motorizada.
_ Y aún así lo enjuiciaron y lo condenaron.
_ Fue asombroso escuchar esa sentencia. Yo todavía no lo puedo creer. Mi familia y yo nos preparamos para recibir a mi esposo en la casa, porque conocíamos lo que estaba en el expediente. Cuando la juez leyó el fallo pensé que se había equivocado.
_ Ustedes recurrirán la sentencia. ¿Confían que la Corte de Apelaciones de Aragua les dará la razón?
_ No. Nosotros sabemos que la Corte de Apelaciones confirmará la condena. La única instancia en Venezuela que nosotros creemos que puede hacer justicia es el Tribunal Supremo.
Al menos que se anule ese juicio tan arbitrario y fatal.
_ Hay muchas personas que creen en la inocencia de los policías y los comisarios, pero hay otros que están seguros de su culpabilidad.
_ Si pudiera hablar con una persona que asegura que es justa la sentencia le pediría que analizáramos juntos los vídeos, revisáramos las experticias.
_ ¿Cómo ha impactado la situación de su esposo dentro de la familia?
_ Mis hijos tienen muchos principios y madurez. Hablan de la situación de su papá como dos adultos.
En la escuela han recibido mucho apoyo, porque los dos son buenos estudiantes.
Esta situación sí afecta, afecta mucho, porque él no está. Ves la cara que él pone cuando nos tenemos que ir después de la visita.
Pero también ves su rostro de alegría cuando llegamos el sábado en la mañana. Si logramos compartir con él el desayuno es una felicidad. Madrugamos para poder llegar temprano a la cárcel.
A mi me da mucho dolor levantar a mis hijos los domingos temprano, cuando todos los niños se van a la playa o al parque.
Yo les digo que si quieren no vamos a visitar a su papá, pero ellos me dicen que no, porque se pondrá triste. Ya mis hijos están expertos para cargar bolsas. Ellos crecieron haciendo eso. A mi me da mucho dolor.
_ ¿De dónde sacan la fuerza para seguir adelante?
_ De Dios. Tenemos muchísima fe en Dios. A veces me pregunto de dónde saco tanta fuerza. El día de la sentencia yo quería quedar inconsciente. Quería desmayarme en ese momento porque sentía una debilidad. Pero después saqué la fuerza.
Yo trato que mis hijos me vean con la mejor cara, y eso se lo aconsejo a mis compañeras de odisea.