Sucesos
Apelarán contra detención de Silvio Mérida Ortiz
El
criminólogo Javier Gorriño manifestó que la confesión
obtenida bajo tortura no tiene valor jurídico alguno. Hoy realizan
examen médico forense al detenido. El Cicpc localizó la tipografía
donde imprimieron los panfletos difundidos durante las explosiones en
las sedes diplomáticas de Colombia
y España y cerca de la residencia del gobernador Enrique Mendoza
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Foto
ALEX DELGADO
María Laya recordó que
su hijo sufre de
epilepsia
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Silvio Daniel Mérida Ortiz, de 38
años de edad, imputado en la colocación de explosivos
en las sedes diplomáticas de Colombia
y España en febrero pasado, a quien la jueza 11 de
control, Deyanira Nieves, le dictó medida privativa de
libertad, será trasladado hoy a la División de
Medicina Legal para efectuarle un examen médico
forense.
La solicitud para que le hagan el examen la formularon
ante el juzgado de la causa los abogados Guillermo
Heredia y Rigoberto Quintero, en vista de que un diagnóstico
suscrito por un forense de Valencia indicaba que no tenía
daños físicos ni mentales.
María Laya, madre del aprehendido por el Cicpc, denunció
que su hijo fue torturado durante los días que estuvo
desaparecido.
Lo colgaron de un techo por varias horas, le colocaron
electricidad en los pies, tiene laceraciones infectadas
en las muñecas, quemaduras de cigarrillo y golpes en
todo el cuerpo.
Durante los maltratos le preguntaban si él era “el
Catire” –un militar de la plaza Francia que buscan
por la muerte de los soldados –, si los oficiales
disidentes estaban implicados en la colocación de los
explosivos y si había planes insurreccionales.
Ella lo visitó el sábado en la Disip y dijo que está
más tranquila ahora. Recordó que su hijo, que sufre de
epilepsia, tuvo cuatro convulsiones y no recibió atención
médica cuando estuvo en poder de un grupo de individuos
armados, que se sospecha que son policías.
Laya anunció que hoy irá al Cicpc para conocer la
versión que tiene este organismo policial sobre la
desaparición de su hijo. “Ya en el tribunal me dieron
una versión; ahora quiero conocer la de ellos. Se
comentan varias versiones sobre su ubicación, que si
estaba en una churuata tomando cerveza, que si estaba
vagando por la autopista.
Esto es grave, supuestamente estaba secuestrado y
aparece golpeado, primera vez que esto ocurre con un
plagiado”, agregó.
Los abogados Guillermo Heredia y Rigoberto Quintero
acudirán hoy al Tribunal 11 de Control para apelar de
la decisión de la jueza Nieves, que dictó medida
privativa de libertad a Mérida Ortiz por los delitos de
intimidación pública, conspiración, daños a la
propiedad y agavillamiento. Los únicos detenidos por el
caso de las explosiones son Luis Chacín, apodado
“Armadillo”, y el técnico en computación.
Una fuente se refirió a la supuesta existencia de un
video en el que Mérida Ortiz habría confesado su
participación en la colocación de bombas. Al respecto
fue consultado el criminólogo Javier Gorriño, quien
manifestó que toda confesión obtenida bajo tortura no
tiene validez jurídica. Indicó que es un caso similar
al de las grabaciones telefónicas que algunos diputados
han difundido. “Eso sólo tiene un fin publicitario,
porque no tienen la autorización de un juez”, explicó.
Trascendió que el Cicpc habría localizado la tipografía
donde imprimieron los panfletos difundidos durante las
explosiones en las sedes diplomáticas de Colombia
y España y en las adyacencias de la residencia oficial
del gobernador Enrique Mendoza. Al parecer determinaron
que los volantes tienen origen común.
La madre de Mérida Ortiz relató a los periodistas que
no sabe la hora en la cual el Cicpc encontró a su hijo,
en Valencia, pero explicó que el viernes a las 11:00 am
la llamó un funcionario y le dijo: “Señora María,
tengo a su hijo, tranquilícese que está en la PTJ, se
lo voy a poner”.
Enseguida ella pudo hablar con él. El mismo funcionario
le manifestó que podía ir a la sede de Parque
Carabobo. Pero no había pasado una hora, cuando recibió
una llamada del Tribunal 11 de Control, durante la cual
le dijeron que su hijo estaba en ese juzgado y que debía
presentarse con sus abogados.
A las manos de María Laya nunca llegó el video que
grabaron con su hijo para demostrarle que éste estaba
bien y luego pedir el rescate. A ella siempre le extrañó
que si se trataba de un plagio no pidieron dinero para
liberarlo. Los testigos del hecho, cuando se llevaron a
Mérida Ortiz de la planta baja del bloque 7 de El
Silencio, nunca fueron citados para elaborar los
retratos hablados de los autores.
Al técnico en computación le robaron un cheque por 1,8
millones de bolívares, 200 dólares y la tarjeta de débito.
“No sé en qué situación estamos viviendo en el país”,
manifestó la madre del detenido.
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