El Nacional - Domingo 09 de Noviembre de 2003
Sucesos
Denuncian que ex escolta del general Felipe Rodríguez fue torturado
durante cautiverio
María Laya y Guillermo Heredia, madre y abogado de Silvio Mérida Ortiz,
informaron que al joven le colocaron electricidad en los pies, estuvo varias
horas colgando de un techo y le introdujeron la cabeza en una poceta. Le
peguntaron si los militares tenían que ver con las bombas y si había
movimientos insurreccionales
SANDRA GUERRERO
María Laya, madre de Silvio Daniel Mérida Ortiz, de 38 años de edad y a
quien la jueza 11 de control, Deyanira Nieves, a petición del fiscal Danilo
Anderson, dictó medida privativa de libertad por los delitos de intimidación
pública, conspiración, daños a la propiedad y agavillamiento, dijo que no
descansará hasta saber en manos de quién estuvo su hijo desde la tarde del
31 de octubre hasta la noche del jueves pasado, cuando lo dejaron en una
churuata donde venden carne en vara en Valencia. Allí lo capturó la policía
judicial.
Mérida Ortiz fue torturado salvajemente para sacarle una declaración.
Lo colgaron de un techo, le pusieron electricidad en los pies, los cuales están
hinchados. Para trasladarlo al tribunal, el viernes pasado, no le colocaron
las esposas porque tiene laceradas las muñecas. "Todo esto será
denunciado en los organismos internacionales como la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos", manifestó Laya.
Al ex escolta del general Felipe Rodríguez que está recluido en la Disip no
solo lo maltrataron sino que también le robaron un cheque por 1,8 millones de
bolívares, 200 dólares y la tarjeta de débito.
A Mérida Ortiz lo sindican de estar imputado en las explosiones en el
Consulado de Colombia, Oficina Técnica de Cooperación de la Embajada de España
y Caracas Teleport. El señalamiento lo hizo esta semana la menor de 15 años
de edad que sobrevivió a la masacre de los soldados, quien acudió a la policía
judicial de Parque Carabobo cuando vio la fotografía de Mérida Ortiz en los
medios de comunicación.
María Laya manifestó que para la fecha en que ocurrieron esos hechos, su
hijo estaba recluido en una casa de reposo, en Barinas, porque lo sacó de la
plaza Francia después del tiroteo que protagonizó Joao de Gouveia el 6 de
diciembre.
El técnico en informática y sistemas sufre de epilepsia y los sucesos de
Altamira lo alteraron.
La jueza debe inhibirse
Laya indicó que durante las torturas a que fue sometido su hijo le
preguntaban por "el Catire", un militar que estuvo en la plaza
Francia. Ella no se atreve a decir que Mérida Ortiz estuvo en manos de un
organismo policial durante seis días, pero está segura de que sabrá la
verdad.
Durante la audiencia de presentación en el tribunal de Deyanira Nieves, el
imputado estuvo asistido por los abogados Guillermo Heredia y Rigoberto
Quintero. Heredia manifestó que sintió indignación cuando la jueza 11 de
control no consideró el estado físico en que se encuentra el detenido y
aceptó un diagnóstico supuestamente emitido por un médico forense del Cicpc
de Valencia, mediante el cual certifica que Mérida Ortiz no presenta daños físicos
ni mentales.
El abogado indicó que durante los días en que el ex escolta del general Rodríguez
estuvo desaparecido ningún organismo policial les informó que estaba
solicitado por el caso de las bombas.
Explicó que durante las torturas a que sometieron a su cliente, le
preguntaban por la participación de los militares de la plaza Francia en la
colocación de las bombas y si tenía conocimiento de que se estuviesen
planificando movimientos insurreccionales.
Anunció que las torturas y desaparición de su cliente serán denunciadas en
instancias internacionales, así como en la Fiscalía y la Defensoría del
Pueblo. Le extrañó que si a Mérida Ortiz lo encontraron con uno de sus
secuestradores en una churuata en Valencia, la policía judicial no apresó a
éste y dejó que se fuera.
El técnico en computación dijo a su familia que cuando se lo llevaron
pasaron por la avenida Lecuna, entraron al túnel de la avenida Bolívar,
estuvieron en Guatire, lo cambiaron de vehículo y luego viajaron
aproximadamente tres horas. Siempre estuvo atado y encapuchado. Cuando lo iban
a liberar lo trasladaron en una camioneta. Al bajarse, uno de los sujetos le
indicó: "No voltees, porque te damos un tiro". El que fue con él
hasta el bohío, lo obligó a tomar una cerveza y lo mantenía sometido con un
arma de fuego colocada debajo de la mesa. "Lo ocurrido nos hace sospechar
que estamos en presencia de una gran conspiración. Todo esto tiene que
investigarse, porque la desaparición y ubicación de este muchacho fue dramática
y fantástica", agregó.
Heredia recomendó a la jueza Nieves que se inhiba porque "ella no decide
con independencia, autonomía e imparcialidad. Solo está en el cargo para
perseguir y encontrar culpables en la oposición, la plaza Francia y los
dirigentes políticos. En esta oportunidad encontró apoyo en el fiscal Danilo
Anderson. El señalamiento que hace una persona a otra sólo debe deservir
como base para investigar".
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