Carta
de un “terrorista” y “traidor a la patria”
En
estos momentos nuestro país enfrenta la mas profunda crisis política, económica
jurídica y ética que ha podido experimentar nación latinoamericana alguna, en
los últimos 15 años de nuestra
historia reciente, nos encontramos frente al resultado de la resaca que se
comienza a sentir, luego del festín petrolero que muchos aun disfrutan, tanto
los que se hacen llamar “revolucionarios” como de aquellos
que adversan al gobierno desde una posición acomodaticia y luchando
cuerpo a cuerpo, por recuperar las cuotas de poder perdidas y entregadas
de manera complaciente, tomando como referencia, el resultado electoral del
pasado 2 de diciembre , resultado que no puede ser adjudicado a ningún sector
de la sociedad venezolana, sino a la sociedad venezolana en pleno, que rechazo
de manera contundente un proyecto de país completamente desfasado con la
cultura de los venezolanos y que esa misma sociedad venezolana, ratificó el
proyecto de país contenido en la constitución de 1999, que el actual gobierno
se niega a cumplir, bien sea por incapacidad o desconocimiento de sus operadores.
Nos
encontramos con un gobierno que se olvido por completo de aquellos que un día
apostaron por el cambio ofrecido hace nueve años, pero que se resisten en buena
medida a perder las esperanzas de que ese cambio llegue, a pesar que
inexorablemente ya ese cambio no es posible, debido a la profunda crisis de
valores en la cual vive lamentablemente la sociedad venezolana.
Nuestra
sociedad esta herida de muerte y se encuentra en terapia intensiva ,nuestro
“pobre país rico” se debate en regresar al pasado o continuar viviendo el
presente y ver como se destruye el futuro. Es una crisis que vive el 90% de los
venezolanos que no forman parte de esa elite conformada por la tradicional
burguesía y la nueva boliburgresia ; ese 90% de venezolanos que van al mercado
y no pueden obtener todos los alimentos de la cesta básica o simplemente aquellos productos que están acostumbrados a
consumir; esos venezolanos que
tienen que esperar por una cama en una clínica privada, si tienen el privilegio
de disfrutar de un seguro particular o colectivo, y los que no tiene ese
privilegio, simplemente optar por asistir a un hospital de esos que se critican
de la cuarta republica y que en la quinta no se ha construido ninguno, con
excepción de algunos centros asistenciales de menor envergadura, que no han
resuelto el problema de salud de nuestro país; esos venezolanos que salen de
sus casas a trabajar, estudiar, a luchar por un mejor futuro, pero que es
posible que no regresen a sus hogares o en el mejor de los casos, su regreso se
encuentre marcado con el sello indeleble de la inseguridad en que viven nuestras
ciudades.
Venezolanos
cansados de los discursos vacíos y completamente alejados de la realidad
nacional. Venezolanos que no tienen un empleo estable, que les ofrezca seguridad
a ellos y a sus familias y que se tienen que encadenar en frente de un ente
gubernamental, que nunca se ocupo de su situación laboral, porque era
inadecuado desde el punto de vista político electoral; venezolanos que hace
nueve años se les ofreció un futuro mejor, una verdadera democracia y hoy
dudamos si estamos en democracia y no sabemos si existe un mejor futuro.
A
la sociedad venezolana se le esta acostumbrando a la limosna, a premiar la
mediocridad y la incapacidad, a que tenemos que ser solidarios con nuestros
hermanos latinoamericanos, pero debemos entender que nuestras carencias
materiales, individuales o colectivas, deben esperar; no importa que exista un déficit
de un poco más de dos millones de viviendas en nuestro país, pero debemos
sentirnos orgullosos de que muchas familias Latinoamericanas pueden dormir
tranquilos, debajo de un techo sólido que no va a ser reclamado por la
naturaleza. Por colocar un pequeño ejemplo de los beneficios que han obtenido
nuestros hermanos latinoamericanos de
la solidaridad de nuestro gobierno.
Pero
la culpa no solo la tiene el gobierno, la culpa también en buena medida la
tienen aquellos que detentaron el poder en el pasado, y que dejaron a un lado
los intereses colectivos y colocaron los intereses personales como principal
motivo de sus acciones de gobierno, algo muy parecido a la realidad actual .
Lideres políticos que se hacen llamar de la oposición, que pareciese que han
rectificado, pero vemos que solo es un espejismo , cuando el país se hunde en
su mas profunda crisis y ellos están
pensando en una campaña electoral para
gobernadores y alcaldes, porque hay que recuperar a cualquier costo los espacios
perdidos; y por el otro lado el gobierno piensa que hay que mantener a cualquier
costo los espacios conquistados y en el medio de la diatriba, la gran sociedad
venezolana, decepcionada y abandonada por completo, sin un camino seguro por el
cual transitar hacia un futuro convertido en incierto y oscuro.
El
terror y el miedo propiciado por el Gobierno Nacional , paraliza a todos
aquellos que de alguna u otra forma no están de acuerdo con la destrucción de
nuestra sociedad; los que desempeñan algún cargo en los poderes públicos, se
paralizan al pensar que si hacen algo que les dicte su conciencia, pueden perder
sus cargos, su salario, y todos aquellos beneficios derivados de un cargo
publico desempeñado con lealtad ciega a un hombre que dice representar al
pueblo; y aquellos que se dicen ser lideres de la oposición se paralizan al
pensar, que los pueden encerrar detrás de unos barrotes de acero y acabar con
sus vidas, porque los que pueden evitarlo se encuentran paralizados por el miedo
derivado de la amenaza de perder sus cargos. Entonces nos encontramos en un país
literalmente paralizado por el miedo y el terror infundido por un gobierno que
se dice y se hace llamar democrático, porque al presidente se le puede criticar
a través de los medios de
comunicación; sólo por eso. Con líderes paralizados por el miedo, la sociedad
venezolana, seguirá paralizada, e irrespetada.
Me
pueden mantener encadenado físicamente, pero no podrán acabar ni encerrar mis
ideas y pensamientos, al menos que decidan mi desaparición física de manera
directa o indirectamente. Si por todo esto soy un traidor a la patria, pues
entonces que me condenen a la pena máxima, eso será para mi motivo de
satisfacción, ser condenado de traidor por verdaderos traidores a la patria y a
sus hijos.
No
soy ni seré nunca un traidor a mi país y a mis conciudadanos, puedo ver a los
ojos a mi hija, por saber que hice y haré algo por su futuro y el día de mañana
si la providencia me lo permite, no bajare la mirada cuando me reclame y me diga
por qué colaboré en vender y entregar su futuro, sus sueños de vida y la
posibilidad de vivir en un país donde la única diferencia que exista entre una
persona y otra, sean las ganas de vivir y de luchar por lograr sus objetivos de
vida, porque existen oportunidades verdaderas oportunidades para todos.
Lo
más fácil es no hacer nada.
Luis
Alberto Rodríguez.
Condenado
por traición a la patria y terrorismo.
Febrero 28, 2008