El Nacional - Jueves 13 de Julio de 2006 A/6
 

Política

“Dios, que todo lo ve, sabrá impartir justicia”

Una vez notificados de la medida que los libera de toda responsabilidad judicial, Haydée Castillo y Antonio López Acosta se aprestan a reorganizar sus vidas y reunirse con sus hijos en el exterior. “Cuando nos hablaron de sobreseimiento pensamos que era cosa de días; pasaron 13 meses”.
Convencidos de la inocencia de Antonio López Castillo, siguen a la espera de su reloj, lentes y otros efectos personales


  ALONSO MOLEIRO

 
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Foto SANDRA BRACHO
“Vamos a reorganizar nuestras vidas”, dicen los esposos López Castillo
“Aliviados”. Esa es la sensación que cruza las humanidades de Haydée Castillo y Antonio López Acosta, los padres del abogado Antonio López Castillo, fallecido en confusas circunstancias en un enfrentamiento con la policía en medio de las pesquisas para hallar los autores materiales e intelectuales del asesinato del fiscal Danilo Anderson, una vez que estuvieron al corriente de que fueron hallados inocentes de los delitos de tenencia y ocultamiento de armas. “Tenemos un problema menos en las manos”.

Desde entonces, cada cierta cantidad de semanas, alguna versión no confirmada colada de las entrañas de la administración publica les prometía que la decisión de liberarlos de cualquier responsabilidad en esta desagradable circunstancia era inminente.

“Pensamos que el asunto era cosa de días”, cuenta Castillo al referirse al momento en que los fiscales hablaron de sobreseimiento.

Poco más de un año tuvieron que esperar los esposos López Castillo para sacarse de encima la horrorosa perspectiva de enfrentar un proceso judicial luego de perder a uno de sus hijos. Un estado de angustia que nadaba en la espesura de la exasperante lentitud de la burocracia y los retardos procesales de la quinta república.

Haydée Castillo de López Acosta confiesa: “Tenía la sensación de ver la grieta de una gaveta que no se movía”.

Castillo insiste en que en el caso de su familia debe hacerse justicia, y mantiene que su hijo es inocente del delito que se le acusó. “Es absolutamente inocente, salvo prueba en contrario.

Mi hijo fue muerto en un enfrentamiento policial en el cual no se le participó nada, ni siquiera fue detenido o imputado. Lo mataron en un enfrentamiento que nadie vio cuando iba camino a su oficina”. Relata que el propio general Néstor González González había revelado públicamente que a López Castillo lo mataron “porque lo confundieron con su persona”.

Entre otra diligencias pendientes, los padres de Antonio López Castillo aún esperan que la autoridades le entreguen a la familia los efectos personales del abogado: lentes, reloj y otras pertenencias confiscadas en las investigaciones.

Justicia divina

Ir a misa, hacer mercado, visitar a médicos y reunirse ocasionalmente con amistades: en esas circunstancias, una semana tras otra, Haydée Castillo y Antonio López Acosta aguardaban el desenlace del trámite judicial con una dosis cotidiana administrada de angustia en medio del luto, sin mayores noticias formales de alguna autoridad.

Liberados definitivamente de toda responsabilidad, los esposos López Castillo se aprestan a organizar sus vidas con coraje. En primer lugar, esperarán que Víctor Bueno, juez de control encargado del caso, oficie su decisión a la Onidex para tramitar sus pasaportes.

Entonces visitarán a dos de sus hijos, que contrajeron nupcias en el exterior mientras se consumaba este capítulo.

“Lo que queremos es estar con la familia, descansar un poco”, dice Castillo. “La vida seguirá su curso. Más adelante veremos.

Dios, que todo esto lo está viendo, sabrá cómo impartir justicia”.