Una carta en navidad.
Les escribo desde la cárcel, donde muchos presos políticos hoy estamos
secuestrados por el Gobierno nacional. Por más que a la verdad se le busque
censurar, se le busque poner obstáculos para que ocupe los espacios de la
opinión pública, la verdad termina colándose. El pueblo sabe porqué a LEOCENIS
GARCIA se le tiene secuestrado. Quizás si yo hubiera hecho un acto de cobardía
como el que protagonizó el Padre José Palmar al desmentirse públicamente de
todas sus denuncias, yo estaría libre… pero esa libertad sería mi propia celda,
porque no podría verle la cara a los venezolanos, es más, no pudiera verme el
rostro en el espejo.
Estoy secuestrado a pesar de que no existen motivos para ello. A pesar de que se
me sembró un arma de la que habló públicamente el Ministro RODRÍGUEZ CHACÍN, y
que hasta ahora no aparece. No existe.
Nunca antes, desde los tiempos de Boves, había existido en el país tanta
anarquía e injusticia. Hoy un grupo de tumultuarios agitadores hablan de la
justicia de “La Revolución” que nunca ha sido justicia y que por el contrario
la historia nos muestra que ha terminado cometiendo las peores atrocidades
contra el pueblo. El hecho es que en
Venezuela no hay Estado de Derecho y como diría mi amigo el doctor Herman
Escarrá, estamos perdiendo la República. Es el narcotráfico y la corrupción lo
que hoy gobierna Venezuela. Prueba de ello es que el juez que me envía a la
cárcel de Tocuyito donde estoy, es, nada más y nada menos, que el mismo
Orlando Ramírez, quien en
el año 1999 fue capturado y procesado por consumo y tráfico de drogas. Luego el
señor Wilmer Ruperti, con el que el Padre
Nuestro” presiona con su dinero que por cierto obtuvo a costillas del
desfalco de PDVSA. Pero narro esto para hablarles de la celeridad con que a mí
se me quiere condenar. Sin embargo, las 76 denuncias fundamentadas que llevé a
la Asamblea Nacional, duermen
el sueño de Morfeo. A pesar que todos los que denuncié por el caso de los
800 mil dólares, hoy no pueden eludir su responsabilidad, siguen libres.
El mismo Ruperti, no está preso a pesar de las innumerables pruebas en la
Fiscalía 50 Nacional, que prueban como en componenda con funcionarios de PDVSA
hicieron un saqueo de comercio y suministros de Petróleos de Venezuela. El mundo
al revés. Pero el caso de LEOCENIS GARCÍA es uno en medio de los presos
políticos hoy abandonados por quienes los alentaron a defender las convicciones
democráticas. En mi caso, gracias a los medios de comunicación social, he podido
denunciar las torturas con electricidad, golpes y maltratos sicológicos a los
que se me ha sometido. Existen presos políticos que por el estado de abandono
les da miedo denunciar.
Difícilmente se encontrará en el mundo tal estado de barbarie como hoy
impera en Venezuela. Digo todo esto para alertar al país de que existen en
Venezuela graves violaciones a los derechos políticos y humanos de los “secuestrados
políticos”.
No existe salida en Venezuela sino una
Asamblea Nacional Constituyente, que tiene el poder de destituir todo
este Estado corrompido que hoy tenemos. De qué sirve ganar gobernaciones y
alcaldías, con un TSJ que cuando le salga de las vísceras puede atender un
llamado de la Fiscalía y enjuiciar y destituir a esas autoridades. Están
ofuscados hasta el asco quienes creen que con esta Contraloría, con esta
Defensoría del Pueblo, con esta Asamblea, con esta Fiscal las cosas serán
distintas por el solo hecho de que ganamos 5 gobernaciones. No es así. Sólo
una Asamblea Nacional Constituyente prevista en la Constitución puede ordenar el
Estado destituyendo a todas las autoridades, incluso el propio Presidente, con
recoger firmas convocarla y después ir a elecciones.
Con esta Justicia que hoy tenemos que cambiarla por estiércol es cara,
seguirán habiendo nuevos LEOCENIS, nuevos COMISARIOS de la PM, y nuevos MAZUCO.
. Les he escrito como un desahogo para expresar las angustias que llevó por
dentro. Alguien me contestó cuando le consulté sobre esta Carta “deja hablar la
angustia que llevas por dentro” Eso hago. Dejo hablar la angustia. Mañana nadie
me podrá decir que callé.
Estoy preso físicamente, pero libre y hasta aquí detrás de estos barrotes
escucho el ánimo del pueblo. Hay que desafiar a este que es el gobierno más
corrupto, inmoral, pervertido, ineficiente y bandido que jamás hemos tenido.
Me despido de ustedes con un abrazo. Y me despido de quienes me tienen
secuestrado como los Gladiadores Romanos cuando iban a la arena: “Salve César,
los que van a morir en la arena te saludan”
07 de diciembre de 2008.