De izquierda a derecha, la periodista Patricia Poleo, (de pie frente al Pódium) Berta Antúnez, Agustín Blanco Muñoz, y Ana Maria Gebauer, esposa del militar detenido. De pie, de derecha a izquierda, los activistas Janette Gonzalez, Jesús Salazar, Marielena Morín y Juan Olivares.


Diario Las Americas
Publicado el 06-10-2010

Chávez, llorando, pedía lo enviaran a Cuba

 

Por Sergio Boffelli
sboffelli@diariolasamericas.com

El presidente de Venezuela Hugo Chávez lloraba solicitando ser enviado a Cuba, según relató desde la prisión el militar Otto Gebauer Morales.

El oficial cumple condena de 12 años y seis meses por supuestamente haber retenido al mandatario venezolano entre el 11 y el 13 de abril del año 2002, cuando la jerarquía militar de su país intentó derrocarlo.

Gebauer, militar con estudios en defensa y protección de los derechos humanos, recibió la orden de asegurar la integridad del presidente.

Gebauer ha sido el único militar incriminado en los sucesos de 2002, y permanece encarcelado desde hace más de cinco años. A pesar de ello, su testimonio ha sido recogido en el libro Yo lo ví llorar, escrito por el académico Agustín Blanco Muñoz, quien visitó en numerosas ocasiones al militar en prisión.

El libro relata en detalle los acontecimientos de abril del 2002, destacándose las aflicciones y miedos que según Gebauer el presidente venezolano padecía, pues en medio de lágrimas pedía ser enviado a Cuba.

Las afirmaciones han sido ofrecidas por el militar, a pesar de estar en las cárceles venezolanas. “Lloraba por que lo sacaran a Cuba”, dijo Gebauer.

El mandatario ha contado otra historia, que incluye su supuesta determinación a inmolarse “por el pueblo”, y proclamar que él era el presidente de Venezuela.

El desmoronamiento sicológico de quien patrocina el Latinoamérica el Socialismo del Siglo XXI, y que arremete constantemente contra los Estados Unidos, es desde la prisión recordado por Gebauer, quien lo describe como una persona que en esos tres días era “sumiso, inseguro, dudaba de todo, arrepentido de todo…”, muy distinto al personaje envalentonado que se presenta hoy ante los medios de comunicación.

El autor del libro, el profesor Blanco Muñoz, es historiador de la Universidad Central de Venezuela, y además de presentar en Miami el libro Yo lo ví llorar, aprovechó la presencia de decenas de sus compatriotas y organizaciones cívicas, para hacer un llamado a la coordinación del exilio venezolano, y “revisar lo que hemos hecho, para establecer las nuevas políticas”, separados de estrategias pasadas que no han brindado resultados.

El académico sugirió a sus connacionales agruparse, y sin perder su identidad ni objetivos como organizaciones, juntar esfuerzos para buscar posibilidades que logren llevar a Venezuela otra vez hacia la democracia.

Blanco dijo que ahora su país es “Venecuba”, y que se requiere que el exilio, sin protagonismos, se coordine en oposición al gobernante de su país, aunque “no hablo de unidad, hablo de juntar esfuerzos”, dijo Blanco.

Para la periodista Patricia Poleo, la idea es atractiva. “Si lográramos una plataforma en la que cada quien (organizaciones) pudiera continuar siendo independiente, pero al mismo tiempo tuviéramos algunas acciones en común, avanzaríamos mucho más rápido.”

Poleo puso como ejemplo que en Venezuela se propone una unidad alrededor de partidos políticos, que sin embargo son quienes tienen menor credibilidad de parte de la población, según encuestas. Esto, en su opinión, “es lo que mantiene a Chávez en el poder”, pues la población no cuenta con la organización necesaria.