Política
Viernes 28 de Agosto de 2009
TalCual
Política
La injusticia estuvo aquí
Los familiares del comisario Lázaro Forero aprendieron a compartir las
tristezas y alegrías en los calabozos de la Disip mientras esperan
días mejores
Maolis Castro
Ahora está más canoso, la cárcel lo ha envejecido, le cayeron los años
encima, dice Yhajaira Castro, esposa de Forero Archivo
L a diferencia entre el día y la noche desaparece en un frío calabozo
de la Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención,
mejor conocida como Disip. El comisario Lázaro Forero espera sentado
para ver a Oriana, su nieta de 8 años, quien le lleva dibujos todos
los domingos para que "vea lo que pasa afuera".
El 3 de diciembre de 2004, Forero y otros dos ex compañeros de la
Policía Metropolitana, Iván Simonovis y Henry Vivas, fueron privados
de libertad y recientemente se les condenó a pasar otros 30 años más
bajo las rejas. Son acusados por su presunta participación en las
muertes ocurridas el 11 de abril de 2002 y lesiones a otras personas.
"Pero su caso no es cualquiera. Son presos políticos.
Están involucrados en el acontecimiento más político, el 11 de abril,
y no hay dudas de que se les cerraron las vías jurídicas como suele
pasarle a los presos políticos", indica José Luís
Tamayo, abogado de
los detenidos.
Ocho policías involucrados en el caso mantuvieron una versión que
favorecía a Forero hasta que se reunieron a solas con el fiscal
Danilo
Anderson, asesinado en 18 de noviembre de 2004.
Luego cambiaron sus testimonios por supuestas presiones y denunciaron
a los ex comisarios de la PM. Asimismo, las pruebas de su supuesta
culpabilidad nunca llegaron a la Fiscalía. Así lo afirman sus
familiares, quienes se congregan mensualmente cada día 3 para
establecer actividades que impidan olvidar su caso. "Ahora está más
canoso, la cárcel lo ha envejecido, le cayeron los años encima", dice
Yhajaira Castro, esposa de Forero.
Los calabozos de la Disip son rancios y oscuros, no poseen ventanas y
tampoco rejillas que permitan la salida del aire. Sólo dos veces al
mes, Forero puede zafarse de este paisaje cuando, custodiado por
efectivos de la Disip fuertemente armados, es sacado para dar un paseo
dentro de la instalación policial. "Cualquiera se volvería loco, pero
él mantiene la esperanza de que se haga justicia", apunta Castro.
La teoría de su condena es particular. Forero les ha manifestado en
más de una ocasión a sus familiares que está allí por un "pase de
factura". Cuando el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia
intentó despojar a la Alcaldía Mayor,
por primera vez, de la
Policía
Metropolitana halló resistencia y una
sentencia del Tribunal Supremo
de Justicia que supuestamente "humilló" al Gobierno.
"SABÍAMOS LO QUE VENÍA" Tras la detención de Forero y una pronunciada
ruptura del dialogo entre los sectores políticos, los familiares
sospechaban cuál sería su destino. "Le pedimos a la jueza Marjorie
Calderón quien dictó la condena de los tres ex comisarios que por lo
menos lo enviaran a la cárcel de Ramo Verde porque allí hay un
ambiente más aceptable, ya sabíamos lo que venía y que actuaría bajo
órdenes. Sin embargo, estos seres permanecen en el mismo hueco de la
Disip", acotó Castro.
Para sus familiares esta situación es un motivo de lucha.
Hace unos
meses, Odalis, una de las siete hijas de Forero, se graduó de abogada
en la universidad José María
Vargas en Caracas. Al salir del acto,
visitó a su papá con la toga y el birrete en el calabozo del organismo
policial y le colocó su medalla en el cuello. "Hemos aprendido a vivir
momentos tristes y alegres en la cárcel. La indignación nos ha movido
a pelear", indica la esposa de Forero, quien califica esta situación
como un proceso injusto.
Los pistoleros que se apostaron en puente Llaguno el 11-A,
identificados debido a una grabación, están libres. Cuando estos
hombres disparaban, según la versión de los comisarios detenidos,
ellos quedaron retenidos con las unidades y vehículos antimotines en
Chuao. Pero intentaron con pocos funcionarios escapar de la
concentración parar detener la marcha que seguía hacia Miraflores.
En todos esos sitios se quedaron cortos. Pese al recuento de aristas
que muestran una presunta injusticia, los familiares de Forero
mantienen esperanzas. "No pretendemos callar,
todo el mundo sabe que
son inocentes", asegura Castro y apela a la famosa frase "el
tiempo
dará la razón".
Mientras tanto, los calabozos de la Disip continuarán siendo aquel
lugar frío donde siempre compartirá unos cuantos minutos con su
esposo.