10 / El Mundo / Lunes / Caracas , 14 de Abril de 2008

La mano de Isaías fue clave en investigación del caso Anderson

Rodríguez dejó su cargo y dejó más sombras que claros. Sus  versiones,
apoyadas en Vásquez de Armas, alejaron la tesis de la extorsión. No
se interesó en la caja fuerte de Danilo y desechó testimonios que
coinciden

TAMOA CALZADILLA
tcalzadilla@cadena-capriles.com

¿Qué habría sido de las pesquisas si no se hubiera desechado el
Informe Cuéllar? /CORTESÍA ÁLVARO HERNÁNDEZ


Caracas. A Isaías Rodríguez le pesaban las ojeras. Su rostro de mal
dormir captó toda la luz de los reflectores. Dudó si leer o
 improvisar
y prefirió lo primero. Dos días atrás, junto al féretro de Danilo
Anderson, el entonces fiscal general de la República caminó entre
gritos que pedían ¡justicia! ¡justicia! Ese 20 de noviembre de 2004
pronunció un discurso para "expresar todo el dolor, todo el golpe,
toda la conmoción que no solamente a mí como Fiscal General de la
República, sino a todo el Ministerio Público le produjo esta manera
tan inesperable (sic), tan torpe y tan brutal de asesinar a uno de los
fiscales más probos, más justos, más ecuánime, más valiente que ha
tenido el Ministerio Público en toda su historia como institución".

Contó que algunos le recomendaron que leyera porque "es posible que
las emociones te lleven a expresar en tu discurso expresiones que a lo
mejor no deberían estar en la boca del Fiscal, yo no sé hasta cuándo
este cargo de Fiscal me va a tener amarrado para decir tantas cosas...
Ya casi con todos estos hechos estoy como dispuesto a enfrentar esa
camisa de fuerza que se le pone a los Fiscales, y especialmente a éste
Fiscal que se le ha puesto para que no diga unas cuantas cosas, que ya
es tiempo de decirlo, y que ya es tiempo de asumirla de frente al
país...".

Prometió resultados con celeridad y a tres años y medio protagoniza
una gran confusión en torno a las investigaciones. Está señalado, ni
más ni menos, de tergiversar las pesquisas, entre otros
 señalamientos.
¿Qué habría sido de esa investigación sin la presencia de
 Rodríguez
como máximo representante de Fiscalía y vocero del caso? Lo que
podemos mostrar es lo contrario, cómo ha sido fundamental la presencia
de Rodríguez en esa búsqueda y en la respuesta que no llega sobre
¿quién mató a Danilo Anderson?
REVIVIR A DANILO
Inmediatamente, las primeras pesquisas, tanto periodísticas como
policiales fueron revivir los últimos días del fiscal. Sus
enemistades, gustos, planes, llamadas. En ese orden se ubicó su
encontronazo con quienes liberaron a Richard Peñalver y demás
señalados por disparar en Puente Llaguno; su amenaza de dictar
prohibición de salida del país a los banqueros involucrados en el
decreto de Pedro Carmona, y otros. Pero particularmente, se reveló que
manejaba mucho dinero en efectivo, que recibía pagos repentinos en
moneda nacional y dólares, que pagaba onerosas cuentas billete sobre
billete y que entre sus hobbies se encontraba comprar bienes. Julio
César Farías, su compañero de apartamento; el abogado Sócrates
Tiniacos, y su hermana Lourdes Suárez Anderson, declararon en
 fiscalía
días posteriores al asesinato ocurrido el 18/11/04.

"... Cuando estábamos dentro del apartamento (horas después de la
explosión que segó la vida de Anderson) le dije a mi hermana que como
yo era el único que tenía la clave de la caja fuerte, ya que Danilo
 me
decía que cualquier cosa que pasara la abriera, entonces en ese
momento procedí a abrirla y saqué todo el dinero...", contó Farías.

También narró en esos interrogatorios que reposan en actas, firmadas
por ellos y selladas y respaldadas todas por huellas dactilares, los
detalles de los encuentros que sostuvo Anderson los últimos días, con
abogados "no sé el nombre, pero a ellos se les refieren como la Banda
de los enanos".

La fecha de esos encuentros la ubican un mes o mes y medio antes de la
muerte de Danilo. Así lo respaldan las entrevistas a Tiniacos, quien
cuenta en el acta: "Danilo comenta `estos señores vinieron a
proponerme cómo podía ayudar a Ignacio Salvatierra, para sacarlo del
problema del Carmonazo, a cambio de alguna cantidad de dinero...
seguidamente comentó "¿cómo lo voy a ayudar, si él aparece en el
video firmando?".

No obstante, ambos amigos de Anderson revelan que las entregas de
dinero se hicieron en diversos restaurantes de la ciudad.

Es lo que anuncia al país el entonces ministro Jesse Chacón, el 5 de
enero de 2005: la existencia de chantajistas que de ambos lados
-acusados y acusador- negociaban la justicia.

Para entonces, se pudo conocer que en Fiscalía no querían aceptar esa
versión. "No le creemos", habría dicho Isaías Rodríguez. No  obstante,
ya para el 20 de diciembre de 2005, el acta de entrevista al concejal
Carlos Herrera, otro de los amigos de Anderson, contaba que "la
hermana de Danilo, Lourdes, la novia Vicney y el Dr. Irlanda (esposo
de Lourdes) fueron a mi casa anteayer y me dijeron que el Fiscal
General les manifestó que él estaba muy decepcionado, porque por las
declaraciones de Sócrates, quedaba al descubierto que (en) la  Fiscalía
que dirigía Danilo había una banda de extorsionadores y que Danilo
formaba parte de ella...". Versión que niega Isaías Rodríguez y que
retumba en la respuesta que da al país al respecto: "yo no he visto un
sólo billete" (de los que se mencionan en las actas). Tampoco habla de
las evidencias que llegaron a la Disip, y que mencionara Lourdes
Suárez Anderson en su entrevista: "vi que se llevaron (del apartamento
de Anderson) una bóveda, unos videos supuestamente del 11 de abril,
una filmadora, unos maletines con unas balas que eran de mi hermano,
unas armas, un CPU, y según ellos unas supuestas bombas lacrimógenas...".

Además hablaría de los billetes que nunca vio el fiscal Rodríguez:
"me dijo Ellienice (Farías, amiga de Danilo) que Julio (Farías) les
había entregado (a la Disip) un maletín con más de 300 millones de
bolívares".


BIENES Y EXTRAS
Cuando las pesquisas periodísticas fueron tras la certeza de estos
intercambios de dinero y la forma como era obtenido, se le hizo una
pregunta a Isaías Rodríguez que era clave para determinar la relación
de ingresos y egresos del fiscal Anderson: "Doctor, ¿cuánto ganaba
Danilo Anderson?", a lo que contestó: "No sé. Ni yo mismo sé cuánto
gano". Otra pared.


SE VA A INVESTIGAR
De todo lo que va quedando en el camino hay un común denominador: la
promesa de que el Ministerio Público investigará. En el trayecto,
Isaías Rodríguez arremete contra el comisario Cuéllar y dice que
trabajó, en su investigación, para la CIA, por eso no le gusta la
línea de investigación que reposa en el informe Cuéllar y que da
cuenta de una presunta red de extorsión como parte de las pesquisas
para llegar al móvil del asesinato. Cuéllar pasó a la delegación de
Vargas y nunca se investigó semejante acusación.

Por cierto, el 15 de octubre de 2005, el diario 2001 se permitió el
titular: "La CÍA asesinó a Danilo Anderson. Nueva versión del fiscal
general". Lo de "nueva" es porque para entonces, ya había aparecido
Giovanny Vásquez y lo había convencido de que aquella historia era
cierta. A ese testigo le creyó, al punto que en la edición de su
libro, impreso en septiembre de 2005, anunció dónde se hicieron las
tres reuniones en la que participarían las personas que luego imputó.
"No tenemos dudas", era una frase que acostumbraba a pronunciar cuando
revelaba la versión de Vásquez de Armas, quien hoy se desdice.

Sobre la red de extorsión le preguntó un periodista en un acto oficial
y respondió que no se dejaría presionar y que eso se investigaría
cuando él lo considerara necesario. Que por ahora, no. Meses después
adelantaría que el problema con eso es que aquellas personas que
atestiguaron "desaparecieron" y no volvieron a hablar.


DELITOS "MENORES"
Una serie de delitos colaterales ocurrieron mientras se investigaba el
caso, con Isaías Rodríguez a la cabeza y único vocero (Jesse Chacón
fue relevado luego de hablar de las bandas de extorsionadores).

Por ejemplo, las muertes de Antonio López Castillo, abatido en Plaza
Venezuela, luego de que se relacionara a través de llamadas
telefónicas con la familia Guevara, y de Juan Carlos Sánchez, cuyo
cadáver apareció en un motel de Barquisimeto con signos de tortura.
La tarea era investigar.

Otras denuncias de tortura física y mental fueron arrojadas por
Sócrates Tiniacos y los hermanos Guevara. Electricidad, "bolsazos",
asfixia, golpes, inyecciones de droga. Bueno, es verdad, al menos esa
investigación sí que nunca la prometieron. Rodríguez se fue de la
fiscalía sin quitarse aquella camisa de fuerza que le asfixiaba. Sin
duda sigue siendo clave para resolver muchos lunares del caso.

En la búsqueda de la verdad han sobrado manos y faltado verdades.
Isaías Rodríguez lo sabe, pero sigue moviendo el timón hacia la
versión de su libro. El pasado 8 de abril advirtió: "Vásquez no es
tan mitómano".