El norte es Cuba. Por tanto no habrá medios libres

27.06.2009
03:43 PM


La guerra del líder intergaláctico contra los medios de comunicación comenzó cuando decidió lanzarse como candidato a la presidencia. Cuando se tiró el golpe de Estado acompañado por la actual cúpula militar del proceso, más bien recibió la atención, tal vez exagerada, del periodismo local e internacional. Se reseñaban desde las gripes del golpista hasta las visitas femeninas que le hacían cola. Mientras se trató de un hombre antipartido, militar, exótico golpista, miembro de una secta de infiltrados en el Ejército y autoelegido para rescatar al país del ladronismo y las mafias, fue un objetivo inexplicablemente simpático para la prensa. Pero, cuando aspiró seriamente a la silla de Miraflores y comienzan a aparecer sus tratos con terroristas, la Cuba criminal de Fidel Castro y sus intenciones de barrer con todo lo signifique democracia a la antigua, los medios cambian el tono y el señor se fue poniendo bravo hasta alcanzar un punto en que no disimuló más su visión aniquiladora del periodismo libre y contrastador.

Al aspirante a rey le pega más la crítica, y el que se le contradiga, que a un mortal normal. Eso pasa con todas las personas perfectas, infalibles y cercanas al Olimpo. Y es que micomandantepresidente se ve a él mismo con un ser superior, sobrehumano, que no es de este mundo.

De allí que un titular donde se afirme que uno de sus cómplices es un tremendo ladrón lo lleve no a actuar contra su delincuente socio sino contra los medios que se han atrevido a denunciar al nuevo Al Capone. Cierren ese canal, demanden a esos periodistas. Ese es el problema. Perfecto el jefe, perfecto sus socios, perfecta su familia, perfecta la cofradía que gobierna.

El jefe de la comedia llamada revolución, desde sus inicios en las tribunas políticas, no cuando golpeteó las instituciones con las armas que le habían entregado bajo juramento para su custodia, ha sido enemigo de los medios libres e independientes, de los medios privados, concretamente. Con los del gobierno no hay problema, son suyos, son de su propiedad. Son propiedad personal del líder. Con gente y todo. Pero los privados son golpistas y traidores a la patria. Y hay que liquidarlos. Y lo va haciendo poco a poco. De un plumazo como hizo con RCTV o a punta de multas como pretende en otros casos. Pero su mejor arma es la que mejor sabe usar: la ruina. La misma estrategia que le ha servido para dejar sin trabajo a medio país está dejando sin capacidad económica a los medios tradicionales. La quiebra del país será la quiebra de la empresa privada y con ellos, los medios.
El Día del Periodista de 2009 puede ser el último con Colegio de Periodistas y Sindicato de la Prensa. Los mismos periodistas que lucharon por su fundación, ahora militantes del chavismo más radical, apuestan por su liquidación. También puede ser el último año con medios privados verdaderamente independientes y económicamente sólidos o al menos con lo que va quedando de ellos.
¿Dónde el comunismo ha sido compatible con la prensa libre y libertad de expresión? ¿Dónde el militarismo y el autoritarismo han permitido el libre ejercicio de los medios?
En Cuba, con Fidel, por ejemplo. Y ese es nuestro norte. Ese es el modelo que copió el líder intercontinental. No lo esconde. Más bien lo promueve. Pues no hay duda, el futuro del país no incluye medios de comunicación libres.
Es la verdad. Sólo escuchen al militar.