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El programa federal Comunidades Seguras, que permite a las
autoridades verificar los antecedentes migratorios y delictivos de los
extranjeros que son detenidos, se activará en todo Florida.
El programa ha sido cuestionado en el país por organizaciones pro
inmigrantes al considerar que se presta para abusos.
Hasta el momento éste se implementaba en más de diez condados de
Florida, pero ahora funcionará a nivel estatal, anunciaron la Oficina de
Inmigración y Aduanas (ICE) y el Departamento del Cumplimiento de la Ley
de Florida (FDLE).
Con el uso de un sistema de tecnología biométrica compartida con cada
condado de Florida, las autoridades ayudarán a los agentes de
Inmigración a identificar a los extranjeros, que estén legalmente o no
en Estados Unidos, cuando se encuentran bajo custodia de las autoridades.
"El programa maximiza el uso de la tecnología para intercambiar
información importante para la seguridad pública", dijo Gerald Bailey,
comisionado de FDLE.
Comunidades Seguras es una iniciativa de los Departamentos de Seguridad
Nacional (DHS) y de Justicia (DOJ) que han modernizado el proceso que se
utiliza para identificar y deportar a los delincuentes extranjeros.
Antes, cuando una persona era arrestada sus huellas digitales eran
investigadas en un sistema de la Oficina Federal de Investigaciones
(FBI).
Con el programa ahora las huellas son verificadas automáticamente tanto
por el sistema del FBI como por el Sistema de Identificación
Automatizado Biométrico (IDENT) del DHS.
Si las huellas de un individuo concuerdan con una persona en el sistema
del DHS, el proceso automatizado notificará al ICE y a la agencia que
haya sometido las huellas a análisis.
ICE evaluará cada caso para determinar el estatus migratorio de la
persona y tomar la acción legal apropiada, esto incluye a "extranjeros
que están con estatus legal y aquellos que no tienen autorización".
Una vez identificada la persona mediante las huellas, ICE procederá
contra aquellas extranjeros que han sido acusados o convictos de delitos
graves como tráfico de drogas, asesinato, violación y secuestro.
"Compartir esta herramienta en Florida, mejora la seguridad pública
porque permite al ICE prevenir la liberación de extranjeros delincuentes
y que regresen a nuestras comunidades cuando cumplen con sus condenas",
afirmó John Morton, subsecretario del ICE.
Con la expansión del programa en el estado de Florida, ahora ICE lo
utiliza en 392 jurisdicciones en 23 estados.
El sistema biométrico ha permitido a nivel nacional a las autoridades de
Inmigración deportar desde octubre de 2008 a más de 8.500 extranjeros
con antecedentes penales de nivel 1: asesinatos, violación y secuestros.
También a 22.000 extranjeros convictos por delitos de nivel 2 y 3: robo
y otros delitos serios contra la propiedad.
Por otro lado, activistas pro inmigrantes y de derechos humanos de
Miami rechazaron este martes la intención de algunos congresistas de
Florida de presentar un proyecto de ley similar al aprobado en Arizona
que criminaliza a las inmigrantes indocumentados en EE.UU.
Carlos Pereira, director ejecutivo del Centro de Orientación del
Inmigrante (CODI), calificó de "desastrosa" la polémica ley 1070 de
Arizona que sería la primera en el país en convertir en delito la
presencia ilegal en ese estado y otorgar funciones de agentes de
inmigración a la Policía local, entre otros aspectos.
"Rechazamos rotundamente que el estado de Florida se convierta en uno
parecido a Arizona con una ley desastrosa", dijo Pereira.
El activista consideró que "todo esto es un teatro político dañino. Lo
mismo sucedió en Arizona con la gobernadora Jan Brewer que no levantaba
sus números (en la campaña electoral) hasta que comenzó a hablar de la
ley".
Varios congresistas del Partido Republicano de Florida preparan un
proyecto de ley siguiendo las bases del aprobado en Arizona, según
informó el diario St. Petersburg Times recientemente.
William Snyder, representante republicano estatal por Stuart, en la
costa este del estado, dijo que bajo la propuesta de ley la policía
tendrá poder para pedir a las personas sospechosas prueba de su
residencia legal.
"Hay componentes importantes de la ley de Arizona que planeo incorporar",
dijo el congresista que presentará el proyecto a la Asamblea Legislativa
estatal en noviembre próximo.
Snyder, un ex policía de Florida, está en campaña para retener su escaño
en la Asamblea Legislativa estatal por un segundo periodo en las
elecciones de noviembre próximo.
"El número de votantes en su comunidad son principalmente blancos y por
eso usa ese tono político que es dañino (para los inmigrantes)", dijo el
director ejecutivo de Codi.
Agregó que "en el periodo electoral se puede escuchar de todo, pero
llevar a cabo esto, es una locura".
La iniciativa de Snyder cuenta con el respaldo de los dos principales
candidatos republicanos a la Gobernación del estado: el empresario Rick
Scott y el procurador general de Florida, Bill McCollum, cuyo despacho
ayuda en la redacción del proyecto de ley, según el legislador.
Pereira dijo que los activistas se opondrán a este proyecto y para ello
trabajarán junto a algunos empresarios de Florida, como la Asociación de
Pequeños Empresarios de la Pequeña Habana, en el condado de Miami-Dade.
Por su parte, Patricia Andrade, presidente de Venezuela Awareness
Foundation, una organización de derechos humanos, envió una carta a
Snyder y McCollum en la que rechaza el proyecto de ley.
Arguyó que presuntamente se cometen abusos contra los inmigrantes en
general cuando las autoridades realizan algún tipo de procedimientos
legal y se enfocan más en aquellos que "tienen aspecto latino".
La activista también envió cartas a los congresistas republicanos por
Florida ante el Congreso federal, Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln y Mario
Díaz-Balart.
"La Ley de Arizona ha traído consecuencias que no solo tienen que ver
con los indocumentados, ha provocado una ola de sentimientos contra los
inmigrantes, trato discriminatorio y más violaciones a los derechos
humanos", aseveró Andrade.
Tennessee busca indocumentados en las cárceles
Por otra parte, las cárceles de Tennessee cuestionarán el estado
migratorio de los detenidos y reportarán a inmigración a los
indocumentados bajo una ley firmada por el gobernador a pesar de la
oposición de grupos civiles y agencias del orden público.
El gobernador demócrata Phil Bredesen, afirmó en un comunicado que
aunque "tenía dudas acerca de la legislación", la misma establece "un
sistema de verificación similar al existente en las más grandes ciudades
del estado que yo apoyo".
Al menos dos condados de Tennessee cuentan con el programa de
inmigración 287g y otros tres con Comunidades Seguras, que determinan la
situación migratoria de los reos en los centros de detención.
Grupos como la Unión de Libertades Civiles (ACLU) y la Coalición de
Derechos de los Inmigrantes Refugiados de Tennessee (TIRRC) habían
urgido a Bredesen vetar la medida argumentando que promueve el "perfil
racial".
La SB1141/HB 670 demanda a los centros de detención enviar al Servicio
de Inmigración y Aduanas (ICE) la información de los reos que no puedan
comprobar, al momento de su detención, su situación migratoria.
"Todos queremos soluciones al sistema migratorio quebrantando pero esta
ley lo complica y crea una situación difícil para los alguaciles, que
sin entrenamiento y sin acceso a las bases de datos federales, tratarán
a los extranjeros como sospechoso de ser ilegales", afirmó en un
comunicado Stephen Fotopulos, director de TIRRC
Según la legislación, que entrará en efecto el 1 de enero de 2011, los
carceleros deberán inspeccionar los documentos migratorios como visas de
estudiantes, turistas y asilos políticos de los detenidos y comprobar su
legalidad.
Al respecto, la ACLU apuntó que ahora los residentes de Tennessee
deberán portar "sus documentos todo el tiempo" para comprobar su estado
migratorio en el país como sucederá muy pronto en Arizona.
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