No olvidemos a Azócar
Gustavo Azócar, para quien no lo conozca, es un fuerte crítico del Gobierno
Ha sido una vorágine la que hemos vivido en la última semana, en materia de
libertad de expresión y derecho a la información. No fue casual que de forma
casi coincidente se presentara ante la
Asamblea Nacional una propuesta como la que hizo la fiscal general para
ampliar el poder sancionatorio en materia de medios, y luego se sacaran del aire
a 34
emisoras de radio, sin derecho a la defensa en una acción expedita. Tanto
Luisa Ortega como
Diosdado Cabello habían sido emplazados públicamente
por el presidente Chávez
semanas atrás: o actúan contra los medios o renuncian.
El deterioro en materia de libertad de expresión, tal como lo catalogó la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dejó en segundo plano aspectos
igualmente preocupantes como la aprobación parlamentaria de una nueva ley
electoral, que socava principios democráticos. Incluso, esta arremetida oficial
hizo que quedara rezagada una noticia que también tiene que ver con el ejercicio
libre del periodismo. El periodista Gustavo Azócar fue enviado a la cárcel de
Santa Ana, pese a que aún no hay sentencia firme en su caso y a pesar de que en
todo momento ha cumplido con el régimen de presentaciones ante el tribunal que
le juzga.
Fue encarcelado por decisión de la juez Fanny Becerra. Se trata de una prisión
preventiva mientras se le sigue el juicio, pese a que la ley venezolana
establece el juicio en
libertad salvo en los casos en los que se presuma la posibilidad de fuga
del imputado.
Azócar, para quien no lo conozca, es un fuerte crítico del Gobierno, conduce un
programa televisivo en el Táchira y ha escrito varios libros con denuncias sobre
la corrupción y aspectos de la vida personal de dirigentes políticos del
chavismo en esa región. Dice cosas que muchos oficialistas quisieran mantener
ocultas.
La semana pasada la juez Becerra concluyó que Azócar había violado una de las
condiciones que le impuso el tribunal: no hablar de la causa que se le sigue
desde el año 2000. El periodista es acusado bajo la Ley Anticorrupción; se le
señala de no haber transmitido un conjunto de spots publicitarios oficiales,
cuando era gerente de una emisora. Es un juicio irracional: se trata de
demostrar la responsabilidad de Azócar por no transmitir unas cuñas al aire hace
nueve años. Se trata, a todas luces, de un juicio político que busca acallarle.
Azócar fue llevado a prisión la semana pasada, luego de que la jueza Becerra
considerara que había violado expresas disposiciones dictadas por el tribunal
que le impedían hablar sobre el juicio. Según la jueza dos notas de prensa
publicadas en la página web
gustavoazocar.com, las
cuales fueron tomadas de Diario Católico y Diario de Los Andes,
fueron suficientes razones para ordenar su encarcelamiento. No lo olvidemos.
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