Opinión
jueves 06 de agosto, 2009

Andrés Cañizález


No olvidemos a Azócar

Gustavo Azócar, para quien no lo conozca, es un fuerte crítico del Gobierno

Ha sido una vorágine la que hemos vivido en la última semana, en materia de libertad de expresión y derecho a la información. No fue casual que de forma casi coincidente se presentara ante la Asamblea Nacional una propuesta como la que hizo la fiscal general para ampliar el poder sancionatorio en materia de medios, y luego se sacaran del aire a 34 emisoras de radio, sin derecho a la defensa en una acción expedita. Tanto Luisa Ortega como Diosdado Cabello habían sido emplazados públicamente por el presidente Chávez semanas atrás: o actúan contra los medios o renuncian.

El deterioro en materia de libertad de expresión, tal como lo catalogó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dejó en segundo plano aspectos igualmente preocupantes como la aprobación parlamentaria de una nueva ley electoral, que socava principios democráticos. Incluso, esta arremetida oficial hizo que quedara rezagada una noticia que también tiene que ver con el ejercicio libre del periodismo. El periodista Gustavo Azócar fue enviado a la cárcel de Santa Ana, pese a que aún no hay sentencia firme en su caso y a pesar de que en todo momento ha cumplido con el régimen de presentaciones ante el tribunal que le juzga.

Fue encarcelado por decisión de la juez Fanny Becerra. Se trata de una prisión preventiva mientras se le sigue el juicio, pese a que la ley venezolana establece el juicio en libertad salvo en los casos en los que se presuma la posibilidad de fuga del imputado.

Azócar, para quien no lo conozca, es un fuerte crítico del Gobierno, conduce un programa televisivo en el Táchira y ha escrito varios libros con denuncias sobre la corrupción y aspectos de la vida personal de dirigentes políticos del chavismo en esa región. Dice cosas que muchos oficialistas quisieran mantener ocultas.

La semana pasada la juez Becerra concluyó que Azócar había violado una de las condiciones que le impuso el tribunal: no hablar de la causa que se le sigue desde el año 2000. El periodista es acusado bajo la Ley Anticorrupción; se le señala de no haber transmitido un conjunto de spots publicitarios oficiales, cuando era gerente de una emisora. Es un juicio irracional: se trata de demostrar la responsabilidad de Azócar por no transmitir unas cuñas al aire hace nueve años. Se trata, a todas luces, de un juicio político que busca acallarle.

Azócar fue llevado a prisión la semana pasada, luego de que la jueza Becerra considerara que había violado expresas disposiciones dictadas por el tribunal que le impedían hablar sobre el juicio. Según la jueza dos notas de prensa publicadas en la página web gustavoazocar.com, las cuales fueron tomadas de Diario Católico y Diario de Los Andes, fueron suficientes razones para ordenar su encarcelamiento. No lo olvidemos.

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