17 JULIO 2010
Desde
hace dos años, he estado esperando mi encarcelamiento, debido al trabajo
tan efectivo que vengo realizando en contra del Señor Chávez y de sus
aliados del Foro
de Sao Paulo. En los próximos días y semanas, se ira
divulgando el alcance de dicho trabajo.
Amigos y conocidos, e incluso mis compañeros de UnoAmerica en
todo el continente, me insistieron en que debía salir de
Venezuela y
trabajar desde afuera. “En el exterior podrás ser más útil a la causa;
en la cárcel estarás anulado”, me decían.
Sin embargo, yo les contestaba: “Venezuela necesita líderes dispuestos a
sacrificarse por su patria. Hay tanto desencanto, tanto decreimiento,
que debemos proporcionarle al país, dirigentes que den testimonio de su
amor por Venezuela. Es la única forma de levantar la moral del pueblo”,
les dije.
También les he reiterado a mis compañeros, que esta lucha no es sólo
política, sino primordialmente espiritual. Un modelo materialista y ateo,
no se le vence con recetas políticas, sino con valores y principios
trascendentes, encarnados en líderes que, con su ejemplo, infundan
optimismo y esperanza.
Fue
Juan Pablo II quien derrotó el comunismo en
Polonia y no la
actuación política, aunque la colaboración de Solidarność fue
fundamental. Aquí aprovecho para acotar que Fuerza
Solidaria, la organización que presido, está inspirada en
aquella misma lucha; de allí su nombre.
Por lo dicho anteriormente, mi encarcelamiento no sólo podría contribuir
la liberación de Venezuela, de las garras del Castro-Comunismo; sino que
paradójicamente, también me ayuda a liberarme a mi mismo.
Siento que mi vida cobra un significado especial, porque no vivo para mi
propio beneficio, sino para una causa que es superior a mí.
Si con la cárcel mis adversarios pensaban mantenerme prisionero, han
logrado justamente lo contrario, han liberado sentimientos y emociones
indescriptibles, de aquellas que hinchan el corazón de amor por la
patria.
A mis queridos compatriotas les reitero:
¡No tengan miedo! ¡Animo, tengan
esperanza!
Alejandro Peña Esclusa
Desde La Hermana Cárcel
Caracas, 17 julio 2010
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