La humanización en las cárceles venezolanas no existe
Por Alicia De La Rosa
Los familiares de un preso en las cárceles de Venezuela no sólo viven la
angustia de tener un ser querido tras las rejas, independientemente del delito,
sino vivir el proceso de ser vejados, ofendidos y maltratados en su dignidad
propia.
La odisea que vivieron hoy las miles de personas que desde las cinco de la
madrugada hacen una cola para visitar a una interna en el Instituto Nacional de
Orientación Femenina (INOF), es un proceso inhumano.
El cielo de Los Teques (ciudad
donde está ubicada la cárcel de mujeres) avizoraba lluvias y los funcionarios
fueron incapaces de condolecer de las personas de la tercera edad y los niños
para pasar más temprano a la visita.
Son 6 horas promedio las que deben pasar miles de personas para ser enumeradas,
revisadas y vejadas. A las 9:00 de la mañana comienza el proceso; sin embargo a
las 9:30, no se había sellado y enumerado la primera persona.
Se desató la lluvia, mujeres embarazadas, niños de meses, discapacitados
y personas de la tercera edad empapados, gritaban desesperados y
suplicando a los funcionarios que los dejaran pasar.
A la Guardia Nacional y la seguridad del INOF, inmutados ante la escena de miles
de personas buscando guarecerse de la lluvia, no hicieron nada para agilizar la
entrada y por supuesto la desesperación de los familiares desató un caos. Entre
empujones de los funcionarios y los familiares de las presas se descontroló la
seguridad.
Entre gritos y reclamos de las internas se abrieron las puertas del penal y los
familiares logran el reencuentro. Allí estaba la jueza María Lourdes Afiuni,
impaciente, pero con la fortaleza de un roble, inquebrantable, esperando el
abrazo de sus padres y su hija.
Yo me pregunto: ¿Dónde está la humanización de las cárceles venezolanas que
tanto alardea el Gobierno Nacional? ¿Cómo es posible que un anciano ciego se le
impida entrar para guarecerse de la lluvia? ¿Dónde están las instituciones que
protegen a los niños y aplican la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y
Adolescente (LOPNA)? ¿Dónde está la Defensoría del Pueblo?
Es más que evidente que el sistema penitenciario de nuestro país no funciona
pero es el colmo que tengamos un Gobierno que alardea de defender los derechos
humanos de los venezolanos y unas instituciones, incapaces de resolver una
situación tan simple como abrir las puertas del penal más temprano, sobre todo
cuando hay condiciones climatológicas que lo ameritan.
Este país tiene que tomar conciencia. Hay instituciones inútiles y vendidas a
los designios de un Gobierno que se dice ser socialista humanista, de la boca
para afuera, porque dentro, léase bien: NO EXISTE HUMANIZACIÓN EN LAS CÁRCELES
DE VENEZUELA. Lo que hay es violación no sólo a los derechos humanos de más de
700 presas del INOF, sino de todos sus familiares que los miércoles y domingos
tienen que vivir el suplicio que significa entrar al penal para compartir con su
ser querido.
Llevare en mi mente la escena de Geraldine Afiuni, hija de la jueza María
Lourdes Afiuni, cómo observaba, con lágrimas en los ojos,
a los efectivos de la Guardia Nacional y
las celadoras ordenando a su madre colocarse frente a la pared para contarla;
como un niño de 5 años, a través de unos ventanales, le preguntaba llorando a su
madre presa: ¿Mami te están haciendo algo?
Ver correr las lágrimas por el rostro de la señora Alina de Afiuni y de muchas
madres que sólo claman justicia, sometidas a esa escena, no es ni socialismo, ni
humanización, ESO ES VIOLACIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS.