CNE y la Observación Internacional
Por Milos Alcalay
Ex Embajador en la ONU
Mientras el Canciller Venezolano trataba de demostrar ante la Asamblea General de la OEA en Florida el supuesto apego de Venezuela a la Carta Interamericana Democrática, la Vice-Canciller Delsy Rodríguez en Caracas invitaba a los Embajadores de la Unión Europea para desayunarse con su hermano Jorge Rodríguez.
¿A que se debía esta insólita prueba de nepotismo diplomático? ¿Acaso la sede del CNE no era considerada por el Gobierno como apropiada para reunir a los Diplomáticos Europeos? ¿Acaso se pretendía minimizar la promesa incumplida hecha por el principal Rector Electoral hace varios meses de que formalizaría la solicitud de observación para los comicios electorales? ¿Acaso la convocatoria de la Vice Canciller Rodríguez a los Embajadores Europeos procuraba demostrar la interferencia del Ejecutivo en el Poder Electoral?
A la salida del desayuno de la Casa Amarilla, el Presidente del CNE se auto-designó vocero de los Europeos al declarar ante la prensa que la "Unión Europea no participa en comicios regionales, y si en los parlamentarios" Lo extraño es que para ese momento ni siquiera había oficializado por escrito la solicitud de que Europa participara como Observador en las elecciones.
Esta solicitud que finalmente se hizo pocos días después, no tiene sentido en este momento, ya que resulta evidente que faltando un poco más de treinta días para las elecciones, aún en el caso de que la UE hubiese deseado considerar la solicitud, no tendría tiempo para hacerlo.
Esta actitud de las autoridades nacionales al pretender manipular a instituciones internacionales a su antojo, se repitió también con el Centro Carter, quien se vio obligado el 15 de Junio a desmentir al Poder Electoral y señalar en una nota de prensa que "La participación del Centro Carter en futuros eventos electorales está supeditada a la recepción de la invitación por parte del CNE, lo cual no ha tenido lugar hasta el momento"
En esta misma situación estarían otras organizaciones internacionales como la ONU, el PNUD, o la OEA, quienes tampoco podrían considerar la posibilidad de observar las elecciones, por el simple hecho de que no hay tiempo para cumplir con las exigencias internas, presupuestarias, preparatorias, o logísticas que una misión de esta naturaleza toma en cuenta para asegurar la observación en un proceso electoral.
Los venezolanos sabemos que no contamos con un árbitro imparcial. SUMATE ha demostrado con pruebas fehacientes el reiterado irrespeto del "juez electoral" a los principios de "independencia, autonomía, despartidización, participación ciudadana y transparencia" que exige la Constitución vigente, que son incumplidas.
CIUDADANIA ACTIVA ha recogido una multiplicidad de firmas de electores que muestran su disgusto por la injustificada transitoriedad de las actuales autoridades y denuncian el incumplimiento del Artículo 296 de la Constitución Bolivariana que establece que el CNE debe ser designado por la Asamblea Nacional. ¿Cómo extrañar entonces que el CNE quiera manipular también a los Organismos Internacionales al igual que lo ha hecho con todos los venezolanos?
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