Sesión de OEA termina con incidente de precisión
Por NESTOR IKEDA
El embajador ante la OEA Héctor Morales se presentó sorpresivamente en la sala de sesiones como a las 00:10 del jueves para reclamar la versión en inglés de la resolución.
La presidenta de las sesiones, la canciller Patricia Rodas, de Honduras, les dio seguridades de que la tendrían, pero tres horas más tarde clausuró las sesiones sin dar una explicación pública de lo que pasó.
El secretario general José Miguel Insulza dijo a reporteros poco después de las 03.00 del jueves, al terminar las sesiones, que los estadounidenses aceptaron el texto como había sido aprobado por aclamación y se marcharon.
"No pasó nada", dijo Insulza, uno de los gestores de la resolución que abrió el camino para el retorno de Cuba a la institución, 47 años después de haber sido suspendida por adoptar un gobierno marxista-leninista incompatible con el sistema interamericano.
"Lo conversamos con un grupo de la gente que había redactado la aclaración y llegamos a la conclusión de que estaba perfectamente bien, que no había ningún problema, que se entendía", dijo Insulza. "Por lo tanto, no hay ningún cambio en la declaración".
Según expertos, hay posibilidad de una doble interpretación que favorecería a Cuba, ya que quedaría eximida de cumplir las condiciones que conlleva el documento para su retorno a la OEA.
Posteriormente, en declaraciones a la radio chilena Cooperativa, Insulza precisó que el acuerdo revocatorio no le pone condiciones a Cuba para su reingreso al organismo, "pero se le dice: mire, aquí hay las mismas condiciones y deberes que cualquier otro país, todos tenemos las mismas normas que cumplir".
Añadió que será el gobierno cubano el que decidirá.
Insulza también se refirió a las sanciones estadounidenses contra la isla caribeña y el nuevo escenario que se abre con la resolución de la OEA.
"Espero que esto contribuya al fin del embargo contra Cuba. El gobierno del presidente (Barack) Obama está empezando a conversar con ellos ... pero es un área que está enteramente pendiente", aseveró Insulza.
La resolución fue aprobada por aclamación a pedido de Rodas. Algunos diplomáticos dijeron más tarde que no se les había distribuido el texto con anticipación y que sólo se procedió a leerlo en la sala.
La versión en español del segundo artículo, que tiene el mismo problema que la versión en inglés que circuló inicialmente. El texto dice:
"Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA".
La frase "de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA" parece referirse a la gestión del gobierno cubano para empezar el diálogo, y no al diálogo mismo de acuerdo con esa redacción.
Una versión más clara podría ser, con la inserción en mayúsculas para fines de precisión:
"Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del gobierno de Cuba y (DECIDIDA o DETERMINADA) de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA".
"Tenemos un problema en la redacción de un verbo, en el idioma inglés", le dijo Rodas a W. Lewis Amselem, miembro de la representación de Estados Unidos ante la OEA, cuando se impacientó por la demora para que le dieran la versión en inglés. Amselem miró a ratos su reloj con preocupación y tensión.
"Ya hemos esperado 12 horas y no hay versión en inglés", dijo.
Rodas, sorpresivamente, le indicó que la versión oficial está en español, pero Amselem le recordó que las versiones oficiales de los trabajos de la OEA circulaban en cuatro idiomas, no en uno.
La transmisión en circuito cerrado de la sesión fue interrumpida más tarde para evitar escenas embarazosas. Lo último que pudo verse fue que todo el mundo en la mesa directiva conversaba con murmullos y revisaba documentos, con rostros preocupados.
