| Caracas,
martes 17 de julio, 2007 Nacional y Política |
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"Repartir volantes y manifestar pacíficamente no es un delito"
Defensa de los hermanos Mejías estudia apelar la libertad condicional
JUAN FRANCISCO ALONSO
EL UNIVERSAL
Como una demostración más de la intención de las autoridades de
"penalizar el derecho a manifestar". Así calificó el ex
decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la
Universidad Central de Venezuela, Alberto Arteaga Sánchez, la
aprehensión y posterior liberación condicional de los cuatro
hermanos Mejías, a quienes el Ministerio Público imputó la presunta
comisión del delito de "instigar al odio entre los
habitantes", falta en la que habrían incurrido al supuestamente
entregar volantes con críticas al Gobierno en el penúltimo partido
de la Copa América.
"Repartir panfletos no es delito, no encaja en ninguna figura
delictiva de nuestro Código Penal (...) Manifestar pacíficamente,
reclamar el respeto a los derechos humanos no puede ser considerado
como delito y, en consecuencia, la privación de libertad de esos
estudiantes es ilegal y arbitraria", afirmó el penalista, quien
dijo estar "sorprendido y escandalizado" por la manera como
la Fiscalía y los tribunales están aplicando la ley.
Recurriendo a los trabajos de los expertos Tulio Chiossone y Hernando
Grisanti, mencionó que el delito por el que se pretende procesar a
Juan Andrés, Francisco, Alejandro y Simón Mejías sólo se comete
cuando "un grupo llama al odio de otro sector, a la lucha de
clases o al enfrentamiento armado contra la población de una
determinada región".
Acto seguido señaló que la instigación al odio es un delito de
"orden público", es decir "son hechos que ponen en
zozobra a la colectividad (...) Una persona que se encarame en una
plaza pública, donde hay una gran concentración de personas y diga
que hay que matar o linchar a determinada o determinadas personas, eso
significaría una instigación al odio".
Arteaga aprovechó para hacer un llamado de atención ante lo que
considera un "ex abrupto jurídico" y para advertir que el
drama de los hermanos Mejías no ha terminado.
"Los estudiantes no han quedado en libertad plena; están
sometidos a un proceso penal y su libertad de movimiento está
restringida, por cuanto deben presentarse ante un tribunal cada 8 días,
perturbados en su actividad estudiantil y con la pena anticipada de un
proceso penal que los marca, los estigmatiza y los somete a
innumerables limitaciones, hasta que la Fiscalía, que ha calificado
los hechos como delictivos, instruya un expediente, recabe elementos
de convicción, tome decisiones y produzca un acto conclusivo, sin que
todo esto tenga un lapso para resolverse", aclaró.
En similares términos se pronunció el abogado Miguel Suárez, quien
representa a los jóvenes, y quien confía en que al final los
fiscales del caso, Cristian Quijada y Daniel Guédez, sobreseerán la
causa.
Aseguró que sus clientes en ningún momento repartieron panfletos ni
se manifestaron contra el Ejecutivo, sino que se limitaron a
presenciar el partido entre Uruguay
y México. "En el expediente no hay nada que los involucre. ¿Cómo
es que los efectivos del Ejército determinaron que eran ellos cuatro,
de entre los 27 mil presentes en el estadio Olímpico Universitario,
quienes estaban gritando consignas contra el Gobierno?".
Aunque criticó la manera cómo fueron liberados sus representados,
aseveró que todavía no han decidido si apelarán el fallo del
Tribunal 4° de Control.
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