CIUDADANA

GABRIELA RAMIREZ

DEFENSORA DEL PUEBLO

denuncias@defensoria.gov.ve

 

 

En las páginas 26 a 31 de la muy conocida revista venezolana Zeta, publicada el viernes 28 de julio del 2008, la que aún está circulando esta semana (edición número 1667), aparece una entrevista que le hizo la periodista María Angélica Correa a WILMER RUPERTI PERDOMO, quién es acusador de mi padre, en un juicio por el supuesto delito de extorsión, que cursa por ante el Tribunal 25º de Juicio de Caracas (Exp. 481-08). En esa entrevista la periodista le hizo a RUPERTI tres preguntas relacionadas con el juicio penal en cuestión, que fueron las siguientes:

1.- ¿Qué pasó con el caso de extorsión en donde implicaron al periodista José Rafael Ramírez, actualmente preso?

Contestó: "No puedo comentártelo porque hay una parte sumarial allí."

2.- ¿Quién se encargó de filmar el momento de la presunta extorsión?

Contestó: "Alguien de seguridad mía."

3.- ¿Ramírez lo estaba extorsionando?

Contestó: "Los jueces lo dirán, pero pareciera que había una intención de hacerlo."

Como puede verse, Wilmer Ruperti después de haber afirmado rotundamente en su acusación que José Rafael Ramírez lo extorsionaba, ahora duda sobre una posible intención de hacerlo, y esto es una clara demostración de que el acusador no tiene el interés legítimo que requiere la ley para acusar, ya que quien antes se dijo víctima ahora reconoce que no lo es, que no hubo extorsión sino que le pereciera que hubo una intención, y en nuestro derecho penal la intención no es delito.

          Ahora, cabe la pregunta: ¿se justifica que el ciudadano Wilmer Ruperti siga actuando como acusador privado contra José Rafael Ramírez en este caso?

          La respuesta es obvia, no tiene sentido la prosecución de una acusación donde el acusador reconoce que no se produjo el hecho delictivo, que solo pudo haber una intención de cometerlo.

          El artículo 257 constitucional establece que "El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia…" Este es el propósito finalista del proceso judicial: la realización de la justicia, y se aparta de dicha finalidad el proceso que adelanta el acusador Wilmer Ruperti contra José Rafael Ramírez cuando reconoce que éste no es autor del hecho por el que acusó. Con la prosecución de este proceso relativo a dicha acusación privada se está infringiendo la antes citada disposición constitucional.

En este caso un particular (Wilmer Ruperti) se mantiene como acusador privado del periodista José Rafael Ramírez a pesar de que sabe a ciencia cierta que éste no cometió el hecho punible del que lo acusa, eso representa la indebida utilización del proceso judicial que solo está diseñado constitucionalmente como medio para lograr la justicia, y NO SE ALCANZA JUSTICIA ACUSANDO A UN INOCENTE. Wilmer Ruperti no debió denunciar y mucho menos constituirse como acusador privado si tenía la duda siquiera sobre la autoría de José Rafael Ramírez en el hecho de la extorsión de la que ha hablado, y si es que dicha duda le surgió posteriormente debió cumplir honradamente con el deber de desistir, cosa que no ha hecho violando la obligación que tenemos todos de litigar con buena fe.

          En el caso planteado el periodista José Rafael Ramírez está siendo agraviado por el ciudadano Wilmer Ruperti en la medida en que este se mantiene como su acusador privado en el mencionado proceso sabiéndolo inocente, tipificando así infracción del artículo 257 constitucional por estar desnaturalizando la finalidad justiciera del proceso jurisdiccional como ha quedado explicado.

Constituye una vileza sin precedentes, venir a reconocer a casi catorce (14 ) meses después de tener a mi padre, metido en un calabozo, que a su juicio, el solo tuvo la intención de extorsionarlo, cuestión que tampoco es cierto.

En el proceso está demostrado que mi padre nunca jamás tuvo comunicación con ese señor y jamás escribió sobre el tema petrolero. Ahora, a mas de un año, el magnate petrolero aparece públicamente diciendo que "pareciera que había una intención de hacerlo"... es decir, que reconoce que jamás fue extorsionado.... pero que, según él, mi padre tuvo la intención de hacerlo. Lo que le han hecho a mi padre, el periodista José Rafael Ramírez Córdova quedara como una vergüenza para la justicia venezolana. No solo ha estado preso por casi 14 meses, sino que en la cárcel ha estado a punto de perder la vida. No cabe la menor duda de que esas declaraciones del denunciador y acusador de mi padre son el reconocimiento publico que lo de la extorsión fue un montaje. Lo traicionó la conciencia, reconociendo prácticamente que todo fue un montaje. Con un video montado, repito, ya va para 14 meses metido en un calabozo sin derecho a la defensa y hasta condenado de ante mano por la fiscalía.

Este es un caso que se asemeja a los planteados en el libro "LOS WATERGATES LATINOS" de los periodistas Fernando Cárdenas  (chileno) y Jorge González Patiño (colombiano).

La verdad es que METIENDO PRESO a mi padre ACABARON con la única voz que DENUNCIABA LA CORRUPCIÓN EN EL PODER JUDICIAL. Por eso aún lo mantienen preso y sin un juicio justo.

Por las razones expuestas, ciudadana DEFENSORA DEL PUEBLO, es por lo que le solicito formalmente que intervenga en este proceso para ponerle fin a tan infame proceso.

Maracay, 24 de julio de 2008.

 

Dorelys del Carmen Ramírez Paiva

Estudiante de Derecho