Hoy 3 de diciembre cumplo cuatro años
privado ilegalmente del derecho más preciado del ser humano, como es su
libertad. Nunca pensé que después de toda una vida ejemplar
dedicada a mi país me vería en la
triste realidad de estar confiando a un calabozo ubicado en los sótanos de
la Disip, desde donde no veo ni el día ni la noche, separado
del calor de mi familia y de mis amigos.
Durante estos cuatros años de prisión,
he vivido la experiencia de conocer desde
adentro la podredumbre y el deterioro que invade el Poder Judicial y la
Fiscalía General de la República. Estoy siendo juzgado por
una jueza que es la esposa de un
dirigente del PSUV en el estado Aragua. Por tres
beneficiados de las misiones del Gobierno y por tres fiscales que tienen hoy
en día una estela de dudas sobre su comportamiento profesional
al estar acusados de alterar las actas del
fiscal Danilo Ánderson. Imaginen ustedes si van hacer imparcial en la toma
de decisiones.
No voy hacer referencia en esta carta, ha todas las violaciones al debido
proceso que han ocurrido durante el juicio,
porque necesitaría varias resmas de papel y
porque además todos los venezolanos lo han seguido a través de los medios de
comunicación. Por lo tanto, mi intensión es dirigirme a
todos los venezolanos para manifestarles que todos estos años de prisión y
los que seguramente van a venir, los
asumo como mi aporte, como mi grano de arena para lograr la democracia del
país y para restablecer la paz y la tranquilidad entre los
venezolanos.
Sacrifico mi libertad y mi vida si es
necesario, para ver a todo el pueblo unido sin odio, sin
rencores, sin colores, sin diferencias políticas,
todos unidos como siempre habíamos estado todos los venezolanos.
Me sacrifico como se han sacrificado por este país
RCTV, Globovisión, la Gente del Petróleo, los
productores agropecuarios, a quienes se les han invadido sus hatos y
haciendas. A los millones de venezolanos que perdieron sus empleos y
empresas por la lista de Tascón. A mis compañeros de la
Policía Metropolitana a los que Juan Barreto
despidió y jubiló por el sólo pecado de haber
trabajado bajo las órdenes del comisario Henry Vivas y de mi persona.Y por
los miles de venezolanos que se fueron del país para no someterse a una
justicia confiscada.
Estoy seguro que todos estos
sacrificios darán sus frutos, pero para que esto ocurra
necesitamos que todos los venezolanos que quieren a este país,
no abandonen la lucha pacífica y dentro del
marco de la Constitución y las leyes, para lograr recuperar
para ellos y para sus hijos la libertad y la democracia.
A todos los políticos y para aquellos que lograron conquistar espacios en
las pasadas elecciones regionales,
que tienen sobre sus hombros la responsabilidad más grande que han tenido y
tendrán en lo que resta de vida y esa es la de no defraudar a los que
confiaron en ustedes. No deben faltar a su promesa de
atender a los más necesitados y de
trabajar por todos los venezolanos sin ningún tipo de discriminación.
Recuerden que por no atender eso, es que estamos como estamos.
Para finalizar, quiero manifestarles
que desde donde me encuentre, prisionero o en libertad, seguiré luchando por
la libertad, por la democracia, por nuestros hijos, por
Venezuela. Saludos.
Lázaro Forero. Prisionero Político.